No eres especial

No, no lo eres.

No tienes poderes mágicos inimitables.

Eres un ser humano (sea lo que sea que eso implique). Queda dicho de una forma directa y sin concesiones en esta maravillosa escena de El club de la lucha.

Tyler: Prestad atención, gusanos. No sois especiales, no sois un copo de nieve único y hermoso, sois de la misma materia orgánica en descomposición que todo lo demás. Somos la mierda cantante y danzante del mundo, todos formamos parte del mismo montón de estiércol.

Lo bueno de no ser especial es que eso te hace libre. Si tuvieras la completa seguridad de haber sido escogido para alguna gran tarea esa sería tu obligación vital, tu mandato de parte de Dios o los poderes que te la hayan asignado. La cuestión es que cuanto más la busco no acabo de ver clara esa gran tarea. En todo momento me da la sensación de que toda gran tarea no deja de ser una elección personal consciente o inconsciente, o en los peores casos una fantasía que nos domina o una tarea impuesta por otros hasta el punto de que la creemos nuestra.

“Tan sólo ser humano” no está en absoluto escaso de posibilidades para la acción, la exploración y el asombro. Tenemos capacidad de decidir y actuar, por lo tanto podemos usar nuestra libertad en la forma que mejor nos parezca.

Una buena forma de explorar este hecho es a través de la práctica mágica. Al ser una disciplina que nos da herramientas para desgranar campos supuestamente sobrenaturales (como una vez leí en no recuerdo qué texto de Alan Chapman, nada que no sea natural podría ocurrir), vamos viendo aquí y allá los límites de nuestras creencias y el cómo sujetan la narrativa de nuestra vida con alfileres.

 

El tema que nos ocupa suele empezar a surgir cuando se manifiestan resultados medianamente claros relacionados con nuestras prácticas mágicas, cuando empieza a aparecer en nuestra cabeza la noción de que tal coincidencia o tal suceso extraño puede que hayan sucedido por medio de una acción mágica nuestra. Aquí es cuando nos podemos llegar a plantear ¿tengo cierto poder porque soy un elegido, un ser superior, la reencarnación de algún ser poderoso o (escriba aquí su historia favorita)?

Para eso tendríamos que empezar preguntando ¿soy yo el que ha hecho que sucedan cosas a través de la magia? Para no ponerlo fácil: no y sí.

No, porque en el fondo es prácticamente imposible saber a ciencia cierta si tu voluntad ha sido la causante del efecto, no importa cuánto contrastes y cuántas explicaciones encuentres. Ahí tu mejor aliado es la estadística, el porcentaje de sucesos relacionados con tu practica que ocurren frente a los que no.

Sí, porque, aunque no haya seguridad total, si has llevado un registro de todo lo que has ido haciendo verás que las casualidades parecen estar en general alineadas con tus trabajos mágicos o tu etapa de desarrollo personal.

Entonces ¿es cierto? ¿Puedo hacer que ocurran cosas con sólo desearlo? ¿Soy el amo de la realidad? En cierto modo sí, al fin y al cabo puedes tomar decisiones y afectar el transcurrir de los eventos para que sucedan cosas, con magia o sin ella. Esto puede hacer que aparezca una narrativa que incluya ser el centro del universo, superpoderoso, la reencarnación de Son Goku o cualquier otro tipo de historia más o menos inverosímil. Y como seres que nos manejamos desde el lenguaje resulta extremadamente tentador creérnosla.

No la arrojes a la basura directamente sólo porque pueda ser una construcción fantasiosa, una narrativa bien hilada es un buen apoyo para posteriores trabajos mágicos. No la conviertas necesariamente en la base sobre la que apoyar tu vida, como con toda narrativa en algún momento le encontrarás algún punto flojo que hará necesario sustituirla por otra o darle unos remiendos. Mejor entrar y salir de ella con las herramientas de salto de paradigma para cuando nos pueda ser útil.

Un buen ejemplo de aires de superioridad y elitismo lo encontramos en el término muggle, adaptado de las novelas de Harry Potter de J. K. Rowling, para referir en ese universo a la gente que no tiene acceso a la magia. Me hace gracia sobre todo porque, al igual que un corredor entrena para una maratón a pesar de que todos sabemos en mayor o menor medida correr, las herramientas de la magia tienen como función potenciar lo que todos ya tenemos de base. Como dijo AOS mientras criticaba a los magos rituales en su Libro del placer (Autoamor):

Sus prácticas prueban su incapacidad, no tienen magia para intensificar lo normal, el goce de un niño o de una persona sana, ni para evocar su placer o conocimiento desde sí mismos.

Hay dos manifestaciones de este subírsenos a la cabeza la narrativa, estos delirios de grandeza, especialmente coloridas.

 

El mago superior

O el afectado por la magusitis. Según el acuñador del término, Phil Hine, es “el síndrome de la gente que, a pesar de lo que opinen sus pares de ellos, sienten que han alcanzado algún tipo de estado exaltado, que suele ser sinónimo de comportarse como un absoluto gilipollas”. McSprocket lo expone aún más demoledoramente en un hilo de Reddit diciendo “Creo que la primera iniciación del Gran Magus Señor Importante (G.’.M.’.S.’.I.’.) debería ser el llevar a cabo la invocación del Magus, inflando masivamente su Ego de Maestro de la Causalidad. En ese estado su ojo del culo es besado por los labios del Abismo y se alza colosal sobre las confusas cabezas de sus múltiples yoes, que no pueden siquiera musitar una petición de reconocimiento porque su cabeza está tan elevada en el Ain Soph Aur que se enlaza ourobóricamente con la Puerta Daathiana de manera que está constantemente haciéndole dulcemente el amor con la lengua a su propia próstata, encendiendo el fuego de La Serpiente Sin Retorno en una nauseabunda supernova pantagruélica de SOY TAN JODIDAMENTE GRANDE y entiendo cómo funciona todo y respétame y blablablá cállate mago gilipollas.”

 

El síndrome del salvador o complejo de mesías

Aunque la magusitis es una especie de subgénero de esta, la versión original sería el complejo de mesías. Este nombre se le da a un conjunto de síntomas que incluyen creer que tiene un don especial que nadie tiene, una misión que sólo uno mismo puede cumplir o el ser la reencarnación de Cristo, Buda o cualquier deidad o personaje relacionado con el entorno o la creencia del individuo. De hecho la gran cantidad de reencarnaciones de Cristo o del Buda histórico que hoy mismo caminan y hablan con nosotros ya deberían valer para hacer saltar alguna alarma de atención si se nos pasa por la cabeza.

Varias fuentes consideran esto un síntoma de psicosis, así que no está de más estar en guardia.

 

Los antídotos

Conozco tres grandes antídotos o vacunas contra estos delirios: hablar, comprobar resultados y meditar.

Hablar con gente de confianza, que vaya a exponerte con delicadeza y sinceridad lo que piensa, puede ayudarte a poner los pies en el suelo. Al fin y al cabo nos puede resultar mas sencillo escuchar a nuestros amigos cuando nos digan que podría ser que se nos esté yendo la olla, y puede resultar menos doloroso que descubrirlo de un desconocido. Si ves que existen posibilidades de que la cosa se te esté yendo de las manos lo mejor es hacer una pausa y visitar a un especialista.

Por otra parte buscar a otros que compartan intereses y prácticas ayuda a encontrar a gente que ha pasado por situaciones similares o que tiene conocimientos paralelos. Encontrar a los otros, como dijo McKenna (homenajeando a Leary), es siempre enriquecedor:

Internet nos muestra a todos, sin importar lo raro que seas, sin importar lo marginal que seas, sin importar lo peculiar que seas, al hecho de que hay otros como tú. Hay otros como tú. Encuentra a los otros. Uníos en una causa común. Date cuenta de que los tratos y amigos que hagas serán los que determinen dónde vas a estar cuando caiga el rayo, y esto es simplemente… obvio.

Hay, afortunadamente, más gente con estas cualidades que pueden llegarnos a parecer únicas o características de una elite si no contrastamos y nos quedamos solamente con nuestras propias impresiones.

 

Comprobar resultados, contrastar, como ya he dicho antes, es un buen antídoto contra la egomanía, porque no sabremos si hemos ejercido nuestra influencia sobre algo si no vemos de alguna forma que ese algo ha ocurrido. Si nos empeñamos en encantar sin buscar confirmación de los resultados sería como salir a cazar, no preocuparse de si se ha hecho presa con cada disparo y considerarte un fantástico cazador.

 

De momento estas dos soluciones ya serán más que suficiente para herir tu orgullo. Eso es bueno, te indicará dónde hay lo que podríamos llamar una acreción de ego o un fallo en la estructura ilusoria. Sin dejar de hacer lo que te funciona y lo que te gusta, presta oídos a lo que tu gente de confianza y los veteranos que tengan tu respeto de digan. Te puede dar pistas para avanzar o para evitar problemas.

 

El tercer antídoto es la meditación, una forma de, entre otras cosas, acostumbrarte a contemplar el contenido de tu experiencia vital con ecuanimidad e imparcialidad, sin dar a ningún pensamiento, sensación o emoción un valor superior al anterior o el siguiente. En un ámbito práctico nos ayuda a relajarnos al respecto del valor de “verdad” que tiene cualquier planteamiento nuestro, ya que todos están articulados de una manera u otra dentro de nuestras narrativas. Por lo tanto ¿cómo estar completamente seguros de que lo que pensamos o sentimos es una verdad inamovible? Sólo podemos estar completamente seguros de que lo hemos pensado o sentido.

 

El cuarto antídoto

Hay una cuarta solución, llamada tener vida. Si te centras en tus amigos, familia, objetivos y preferencias será mucho más complicado que el contacto con entidades incorpóreas, dioses, reinos astrales o pokémon manifestados se imponga sobre una narrativa ya convenientemente articulada en torno a ti y tus planes.

 

Referencias:

Nadine Buchholz. Magusitis: A Hydra In Sheep’s Clothing. The Deoxyribonucleic Hyperdimension (en inglés. Visitada por última vez el 12-8-16).

Chirotus Infinitum. 2006. Know Thy Ego (en inglés. Visitada por última vez el 15-8-16).

The Kite. 2016. Meditation’s What You Need. The Kite’s Cradle (en inglés, visitada por última vez el 30-8-16).

Brad Warner. 2016. That’s Just the Content of Your Zazen. Hardcore Zen (en inglés, visitada por última vez el 30-8-16).

Publicado por

Ago

Un artista interesado en ese lugar en que arte y mística se encuentran. An Artist interested in that point where philosophy, mystics and reality collide.

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