La página sobre contemplación (meditación) ya está disponible

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Por fin, tras meses de escritura, lectura, experimentación y práctica, la primera  versión de la página sobre contemplación (o meditación si lo prefieres) está terminada. Aunque aún queda mucho por aprender y explorar creo que ya tiene contenido suficiente como para darse unos buenos viajes internos.

Además viene acompañada por la magnífica ilustración Nam myoho renge kyo de Mariangela Artesse.

Espero que la disfrutes.

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El mensaje de los gatos

Gato

Tengo un amigo al que durante un tiempo le picó la curiosidad el tema de la magia. Es una persona inquieta y aventurera que en ese momento estaba sufriendo una transformación bastante profunda, así que quería ver por si mismo si esta herramienta podía resultarle útil. Y ante todo quería ver con sus propios ojos si todo esto es real o no.

Empezamos con charlas y explicaciones. Yo me dedicaba a arrojarle distintas visiones del tema, paradigmas, explicaciones, modelos… para que pudiera familiarizarse un poco con el enorme mundo comprimido en la etiqueta magia y decidir desde qué ángulo acercarse a él.

Empezó con un Liber MMM (la parte para novicios del Liber Null de Carroll) suave: meditación cuando estuviera de humor y, para abrir boca, un sigilo.

 

Con las técnicas aprendidas en secuencia suele pasar una cosa, sabes cómo hacer cosas pero no sueles saber qué quieres o puedes hacer. Tras darle unas vueltas encontró el objetivo. En el jardín de su casa siempre había habido gatos y a él le encantaba observarlos. Los echaba de menos, por lo que encontrado el objetivo se puso manos a la obra.

Hizo el sigilo, lo cargó y, siguiendo las instrucciones del libro, trató de apartar el asunto de su mente. Seguimos hablando, siguió meditando y esperó a que algo ocurriera. Con el paso de los días empezaba a sentirse nervioso. Las meditaciones y un trabajo tan deconstructivo de su paradigma actual parecían estar haciéndole mella y no se sentía muy bien con ello. Además nada ocurría, con lo cual tenía frente a él la contradicción de una alabanza a los imposibles hechos realidad y un hechizo que no daba resultados.

Finalmente se dio cuenta de que no era su momento para la magia, ya tenía suficientes tensiones y problemas en su vida y prefería abordarlos desde un acercamiento que le resultara menos desconocido. Así que decidió hablar conmigo para abandonar el proceso, no practicar más y dejar de esperar a que desde su ventana se vieran gatos.

 

Y, cómo no, el sentido del humor del universo se manifestó. En ese mismo instante volvieron a verse gatos en el jardín.

 

De esta historia obtuve lo que parecían ser dos confirmaciones:

La primera es que este camino no es para todo el mundo. Ni falta que hace, hay multitud de ellos. Hay gente que dice que debes dejarte llevar por la divina locura y cruzar el abismo para llegar al otro lado. Yo digo que si ves que te está afectando de una manera que no te interesa o no te gusta y no estás completamente decidido a llevarlo hasta el final y arriesgarte a lo que sea que te pueda traer, mejor para, date un descanso, piensa detenidamente en qué te interesa y decide si este es un camino que quieras empezar a recorrer.

La segunda es que una de las maneras de bajar las defensas mentales que nos impiden manifestar nuestra voluntad es dejar de esperar resultados. Al abandonar la búsqueda abandonó también sus ansias de resultados, y con ello las últimas barreras que quedaban para permitir que lo imposible sucediera.

 

O tal vez fue todo casualidad.

 

Referencias:

Imagen de cabecera por Aker (2018).

Perfecto o nada

 

 

Me ha estado pasando durante mucho tiempo que me he planteado disciplinas de ejercicio, meditación, magia… lo que sea, y he acabado haciendo lo mismo.

 

Nada.

 

El principio ha estado siempre cargado de motivación. Quiero hacer esto para conseguir los siguientes beneficios, las siguientes experiencias o para evitar los siguientes problemas.

Una vez decidido a grandes rasgos empiezo a documentarme. Encuentro libros, páginas web, colegas, cursos… Empiezo a acumular información y a sentirme un poco abrumado por ella. Este suele ser uno de los primeros momentos en los que se da la tentación del abandono.

Respiro hondo y empiezo a discriminar el material siguiendo el criterio del pragmatismo sin olvidarme de un poco de sesgo por estética. A todos nos gusta disfrutar de lo que hacemos, al fin y al cabo.

Una vez reunido el material empieza la disección. Desbrozando por aquí y por allá me voy quedando con lo que creo que es el esqueleto práctico del asunto, descartando lo que considero subjetividad sobrante. Aquí llega la segunda oportunidad para el abandono, pues puede que el podado no termine nunca, o nunca se acabe de llegar al corazón del asunto o a una categorización práctica de las herramientas que nos deje satisfechos.

Y peor todavía es la cuarta oportunidad para el abandono, el perfeccionismo. En este momento me veo tentado de reunir todos mis libros y textos, experiencias y vivencias para empezar a retocar por aquí y por allá, haciendo que la forma de práctica que estoy diseñando sea lo más perfecta posible para el momento actual. Esto en si mismo no estaría mal si no fuera por un problema evidente: no solemos tener tiempo infinito para dedicar a nuestro estudio. Y si encima te ocurre como a mí y tienes una mente inquieta muy pronto te asaltarán dudas o nuevos proyectos e ideas, reclamando atención y esfuerzo y robando inercia.

¿Qué ocurre con esto? Que me es habitual acabar haciendo nada en concreto mientras diseño el plan perfecto para mañana. Porque mañana lo termino. Fijo. En serio.

 

Por eso desde hace unos meses vengo haciendo una simplificación del proceso anterior:

  • Empiezo por escoger una fuente lo suficientemente interesante y práctica.
  • Retocándola lo justo como para hacerla viable me hago una tabla de práctica regular. Empiezo a seguirla en cuanto la tengo diseñada.
  • A medida que pasan los días de práctica voy apuntando las modificaciones y añadidos que considero que le vendrían bien para mejorar, así como otras fuentes de las que puedo sacar información comparativa o para completar huecos.
  • No por ello paro de practicar.
  • Sigo con la práctica regular. Las adaptaciones y cambios a la tabla los voy haciendo lentamente, sin prisa y sin que se hagan efectivos hasta haber pasado el tiempo suficiente con la práctica como para hacerme una idea de en qué consiste y qué se siente tal y como está.
  • En cuanto ya considero que conozco algo del sabor de la práctica es cuando reestructuro el plan, todavía sin parar de practicar.
  • Cuando lo tengo lo suficientemente revisado como para considerarlo otra iteración del plan (que no el plan perfecto) lo pongo a funcionar. Si me obsesiono otra vez con que sea el plan perfecto me puede ocurrir que caiga en alguna de las oportunidades de abandono. Porque como ya dijo Voltaire, lo mejor es enemigo de lo bueno.

 

Esta es mi referencia para desarrollar un plan personal en base a mis conocimientos, experiencias, experimentos y fuentes. Si lo que estoy haciendo es probar una herramienta para ver cómo funciona trataré de seguirla al pie de la letra hasta que obtenga los resultados deseados o me convenza de que no me está funcionando. Pero ese ya es otro tema.

 

Referencias:

Voltaire (1772). La Bégueule.

Imagen tomada del artículo Perfeccionismo de Wikipedia.

Lobo blanco, tigre blanco

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Un buen amigo, mago del caos también y conocido entre otros nombres como Gaueko, es un bastardo (dicho desde la pura envidia) capaz de proyectar su voluntad de una manera intuitiva e instantánea. Uno de entre sus logros fue el de soñar lúcido a voluntad. Mientras muchos de nosotros nos peleamos con pruebas de realidad, aplicaciones de móvil o ejercicios de control de la fase hipnagógica él fue capaz de, tumbándose una noche, recitando “es mi voluntad soñar lúcido” y proyectando su voluntad, conseguirlo instantáneamente. Allí empezó toda una serie de aventuras oníricas que le llevaron a explorar los confines de su mente y de la realidad.

En una de éstas consiguió entrar en contacto con lo que parecía ser una especie de entidad trinitaria que identificó como un daimón, un espíritu guía que se mostró primero con un semblante de serpiente. En esta manifestación el espíritu le mantuvo en un tira y afloja que parecía destinado a entrenarle aún más en el manejo de su voluntad y en su capacidad de confrontar influencias externas. Mientras tanto, en una especie de lejanía onírica, había dos manifestaciones más esperando su momento.

Tras meses de una interacción no siempre agradable pareció que las pruebas del daimón serpiente estaban superadas y Gaueko decidió que era el momento de llamar a la segunda manifestación, un ser lupino.

Uno de los lugares favoritos de Gaueko, al que podríamos calificar de forma simplista como un blackmetalero oscuro de cojones, es un edificio abandonado en medio de un bosque. He estado allí con él y el lugar es opresivo, tenebroso y hostil. Salvo cuando se practica magia en él. En esos momentos parece abandonar su hostilidad y abrir un claro que contempla con cierta curiosidad y complicidad lo que ocurre en su interior.

Gaueko decidió que ése era el sitio idóneo en el que llamar a la segunda manifestación de su daimón. Reunidos unos pocos bajo la luna llena aullamos para atraer a ese ser. Y vino. Llegué incluso a notar el tacto de su pelaje mientras pasaba entre nosotros y su poderosa naturaleza de macho alfa. Mantuvimos la calma y la concentración hasta que sentimos que el ritual estaba completo y paramos. En ese momento todos nos dejamos llevar por la excitación e inmediatamente comenzamos a interrogarnos unos a otros. ¿Qué es? Un lobo, sin lugar a dudas, y que te marca en corto. ¿De qué color? Blanco. Gris. Gris plateado. Todos orbitamos alrededor de la misma idea, y todos gozamos del placer de haber obtenido prácticamente la misma información sin haber especulado juntos antes.

A partir de ese momento podíamos sentir, cuando nos concentrábamos, la presencia del macho alfa más o menos próxima, y siempre cerca una cantidad variable de lobos de pelaje más oscuro a nuestro alrededor, como si de espíritus guardianes se tratara. El gris plateado estaba claramente ligado a Gaueko, pero extendió a todos los participantes la protección de los demás lobos. Por si quedaba alguna duda ése ser nos confirmó que éramos parte de una manada.

Poco a poco esa manada fue expandiéndose para incluir a nuestros amigos más queridos y a nuestras parejas, hasta el punto de que desarrollamos un juego. En cualquier momento y circunstancia uno de nosotros podía mirar con cierta picardía a otro de los miembros de la manada y preguntarle “¿cuántos y dónde?”, a lo que tras concentrarnos podíamos señalar cuántos lobos tenía el sujeto en cuestión a su alrededor, su ubicación y su actitud. Normalmente Gaueko tenía más cerca el lobo gris que el resto, y no he visto bajar de tres el número de lobos que nos acompañan a cada uno.

Aparcaremos aquí de momento la historia de Gaueko.

 

Ya he comentado en la descripción del blog que mi mayor interés en este momento es lo que llamo “desjoderme”, es decir, abandonar el abatimiento y la impotencia de una larguísima depresión. Para ello decidí acudir tras una crisis a una psicóloga a la que definiré, otra vez de una forma simplista, como considerablemente jipi. Fue una maravilla dar con una persona que parece tener los pies en el suelo lo suficiente como para poder acumular herramientas para vivir en nuestra realidad consensual, a la vez que está abierta a todo tipo de prácticas de las calificadas como “alternativas”.

Una de estas prácticas es el chamanismo moderno. Por su carga histórica y connotaciones de sobrenaturalidad le resulta poco conveniente practicarlo con la mayoría de sus pacientes, así que tener un mago del caos en la silla de la consulta le ofrecía la posibilidad de disfrutar de ello.

Como introducción a ésto un día, de forma aparentemente aleatoria y mientras me miraba con ojos como los que pone quien está esperando a que el otro termine de hablar porque ha tenido un momento de iluminación y desea decirlo, me preguntó “¿sabes algo de panteras?”. Fruncí el ceño extrañado y respondí que no, que nada en absoluto. Me animó a buscar información sobre ellas. A lo que le dediqué la friolera de cinco minutos en Google antes de pasar a otra cosa. El tema quedó ahí por un tiempo hasta que en otra sesión me preguntó “¿sabes cuál es tu animal de poder?”. Ni la más remota idea. A continuación me preguntó si quería probar con un poco de chamanismo.

Por supuesto que sí, joder.

Me dijo que normalmente era ella la que entraba en trance y describía al paciente lo que veía. Como me veía medianamente conocedor del tema de los trances y las convocaciones me invitó a ser yo el que hiciera el viaje.

No creo que hubiera aceptado hacerlo de otra manera, quería experimentarlo por mí mismo.

Siguiendo sus instrucciones accedí a mi mundo interior, donde se supone que debería estar esperándome mi animal de poder. Tenía miedo de que mi animal fuera algo ridículo o tópico, así que mi sorpresa fue mayúscula cuando me encontré con una viuda negra de un metro de altura mirándome de frente. Ligeramente intimidado le pregunté si era mi animal de poder. Me respondió con un contundente sí, pero la sensación que quedó en mi interior era de completa desconfianza. Repetí la pregunta y esa vez la respuesta fue un claro no. Entonces márchate, le pedí, a lo que procedió con un tableteo rítmico de sus ocho patas. Tras ella había un ser que era como un tigre, solo que más grande y con la piel acebrada, blanca y negra en vez de naranja y negra. Era más fuerte que un tigre normal, su mirada era fiera y rayos de electricidad azul recorrían su cuerpo despeluchado. Era imponente. A su lado había una versión en miniatura, más parecida a un elegante lince que al fiero tigre blanco y que parecía ser el mismo ser. Le pregunté a este ser dual o cambiante lo mismo que a la araña, a lo que la respuesta fue un sí seguido de una sensación de confianza y seguridad dentro de mí. Esa majestuosa criatura parecía ser mi animal de poder.

Cuando salí del trance le conté todo el viaje a la psicóloga, que me pidió si podía dibujar al animal. Teniendo aún problemas para manifestar mi creatividad en esos momentos sin oleadas de angustia le dije que no, pero que podía intentar hacer una fotocomposición digital porque me sonaba haber visto algo similar a ese ser en algún sitio.

Ya en casa me senté ante el ordenador y me pregunté de qué me sonaba. Comencé a buscar ilustraciones del Warcraft III por si era la montura de un héroe o similar pero no encontré nada de primeras. Dando vueltas a cómo localizarlo pensé que si ponía simplemente “tigre blanco” en el buscador quizá encontraría algo parecido. Obviamente mi ignorancia me impedía saber que ese ser de hecho existe y que su albinismo es contrario al de la mayoría de animales, ya que lo que permite es conservar un gen que los hace más grandes y fuertes. Y para más inri el género en que se clasifican los tigres es panthera. Como suele ocurrir con la magia las casualidades se encadenaban de una manera aparentemente significativa, simbólica o narrativa. En forma de sincronicidades. Fantástico, me encanta ese juego.

 

Ahora aparcaremos mi historia y saltaremos a un día en el que el sol brillaba en un cielo azul poco común por estos lares. Gaueko y yo decidimos aprovechar ese raro evento y salir a despejar nuestras cabezas congestionadas dando un paseo por el parque cercano. Hablamos, andamos y nos sentamos en un banco, donde seguimos cómodamente con nuestra conversación. En ese momento recordé nuestro juego de los lobos. Cortando la conversación le miré y pregunté “¿Cuántos y dónde?”.

Gaueko aceptó y se concentró para “encender” su percepción de lo invisible. Levanta la vista, me mira con una ligera condescendencia y me dice “Hacen falta más lobos ¿eh?”. Fantástico, eso era que había sentido menos presencias a mi alrededor de lo habitual, y yo sentía sólo la de mi tigre blanco.

“Prueba otra vez.”, le invito.

“Joder”, dice, “está muy cabreado.”.

“No”, le respondo, “no está cabreado, es feroz. Es el tigre que te dije.”.

“¡Joder, es verdad, tenía una sensación felina!”.

 

De momento y en espera de futuros experimentos consideraré ésto como una señal de que ese ser está a mi lado, más allá de que cada vez que me concentro lo siento cerca, y que con los ojos de mi mente puedo interactuar con él. Podría ser tan sólo una ilusión de mi cerebro, pero de momento es útil y reconfortante en este complicado camino de salida del ánimo depresivo.

 

Y además se cabrea mucho cada vez que siente que estoy regalando mi libertad y mi libre albedrío a otros. Me gusta este animal.

Ritual de destierro del IAO de los cinco mundos

Un destierro es un pequeño ritual con muchas utilidades. Para qué lo uses normalmente dependerá del paradigma con el que estás trabajando o la función concreta que te interese más que cumpla.

A los rituales de destierro se les atribuye la capacidad de limpiar espacios, pedir permiso y apoyo de Dios para realizar un ritual, reunir energías (luminosas, oscuras o del tipo que corresponda) para la práctica que se va a realizar, expulsar a seres no deseados del espacio, relajarnos, centrarnos y muchas otras.

Se podría decir que cada ritual de destierro es más útil para unas cosas u otras, aunque aquí lo mejor será que ignores las indicaciones, investigues, experimentes y pruebes por ti mismo.

 

El IAO es uno de tantos destierros saqueados y simplificados por la magia del caos. De origen hermético cabalístico, en él cantamos las vocales “I”, “A” y “O” mientras visualizamos con la primera letra una columna de luz que nos recorre verticalmente, con la segunda un plano que se extiende hasta cubrir el horizonte y con la tercera una esfera que nos rodea, limpiando el lugar, afianzándonos y descargándonos como si de una toma de tierra se tratara.

 

Para esta versión del destierro que he desarrollado vamos a plantear un paradigma en el que hay dos soles opuestos, uno blanco y otro negro, un mundo intermedio entre los dos soles (el nuestro) y un mundo entre cada uno de esos soles y nosotros.

Recuerda que estamos usando la herramienta de salto de paradigma, por lo que no tienes por qué creerte nada de lo que te cuento mas que mientras realizas el destierro. De hecho te animo a no creértelo durante tu día a día, lo veo un paradigma potencialmente bastante tóxico por su aparente invitación a la dualidad, al esencialismo e idealismo y a la asunción de que hay seres invisibles que nos están controlando. Sin embargo creo que es un paradigma que resulta muy útil para la función de quitarse mierda de encima y recargar las pilas usado en ésta pequeña dosis.

Considero este destierro especialmente adecuado como ejercicio de iluminación, como recarga de energía o para descargarse de energías o sensaciones que nos tengan saturados.

 

Paso a paso
Paso 1: Concentración

De pie, cerramos los ojos y nos fijamos en el estado de nuestra mente y nuestro cuerpo. Relajamos los músculos, dejamos ir la tensión y los pensamientos y, de una manera tranquila, centramos nuestra atención en el presente. Permanecemos así unos segundos.

 

Paso 2: El mundo central

Inhalamos hasta llenar los pulmones mientras extendemos los brazos horizontalmente, palmas hacia arriba, a los lados de nuestro cuerpo.

Cantamos la letra “A” hasta vaciar los pulmones mientras imaginamos un plano de luz que sale de nosotros y se extiende hacia el horizonte.

 

Si estamos haciendo el destierro en grupo se escogerá a una persona para ayudar a que todos los participantes lo realicen de una forma coordinada y no se monte una cacofonía de ritmos diferentes. Para que todo el mundo lleve un ritmo similar quien dirige deberá anunciar el momento en que se empieza con un “inhalad”, tras lo que empezará a cantar la letra. Todos los presentes le imitan. No pasará al siguiente paso hasta que todo el mundo haya terminado de cantarla, sin apresurarse. Tras esto avisará con otro “inhalad” cuando vaya a cambiar la posición y empezar a cantar la siguiente vocal. Queremos que todo el mundo tenga la experiencia de la forma más completa posible, y para eso ayudan mucho la calma y la falta de presión.

 

Paso 3: El mundo superior

Inhalamos otra vez llenando los pulmones mientras subimos los brazos por encima de la cabeza.

Cantamos la letra “I” hasta vaciar los pulmones mientras imaginamos una columna de luz saliendo de nosotros y ascendiendo. El color de esta columna será brillante y claro. Elige el tono que más te encaje con esa energía ascendente o deja que tu imaginación le asigne uno espontáneamente.

Esta columna entrará en el mundo superior que se encuentra entre nosotros y el sol blanco. Allí viven las ideas puras, las esencias. Algunas de éstas obtienen alimento de nosotros a través de nuestra sumisión a las obligaciones, los códigos, las directrices… Mientras la columna de luz pasa por ese reino imaginamos un humo blanquecino, lechoso, saliendo de nosotros. Son los conceptos que no necesitamos, las ideas imperativas y anquilosadas que nos pesan y controlan sin nuestro consentimiento, y como las cargas que son, hacemos que se queden en el plano del que proceden.

 

Paso 4: El sol blanco

Inhalamos otra vez e imaginamos la columna de luz ascendiendo hasta el sol blanco y uniéndose con él mientras volvemos a cantar la letra “I”. De esta manera nos anclamos a sus energías.

 

Paso 5: El mundo inferior

Inhalamos bajando los brazos hasta que nuestras manos se junten debajo de nuestro ombligo y cantamos la letra “O”. Imaginamos que de nosotros y hacia abajo sale una columna de luz oscura, terrosa. Escoge el color que prefieras para simbolizar esto o, como antes, permite a tu imaginación asignarle un color espontáneamente.

Esta columna entrará en el mundo inferior, donde viven los seres del submundo. Algunos de ellos se alimentan de nuestras emociones descontroladas, especialmente del odio, el miedo, la necesidad, la falta, la tristeza, el dolor, la visceralidad… Imaginamos cómo todas estas cargas salen de nosotros en forma de un humo oscuro y oleoso, quedándose en ese mundo subterráneo y abandonándonos.

 

Paso 6: El sol negro

Volvemos a inhalar y cantar la letra “O”. Imaginamos que el rayo de energía baja hasta el sol negro, el centro de la tierra, donde se enraíza con las poderosas energías de lo telúrico, lo primigenio.

 

Paso 7: El mundo intermedio

Inhalamos y volvemos a extender los brazos horizontalmente con las palmas hacia arriba. Cantamos la letra “A” como al principio mientras imaginamos cómo las energías de ambos soles nos bañan desde arriba y desde abajo, cruzándose donde estamos y extendiéndose cada una hacia el sol contrario.

 

Paso 8: Integración

Como dice mi profesora de yoga, ahora observamos los cambios. Comparamos el estado en el que nos encontrábamos antes de empezar y el estado al terminar. Ya podemos volver a lo que estábamos, empezar nuestra práctica o darla por cerrada.

 

Pero es que tanto bicho…

Si la parte del paradigma que incluye seres externos de los que no podemos saber su existencia con seguridad te repele se puede abordar el ritual de otra forma.

En vez de imaginar que estamos devolviendo a estos seres una serie de cargas que nos han enviado y que no queremos, podemos imaginar esas cargas como emociones e ideas nuestras que nos resultan contraproducentes o molestas. Los mundos superior e inferior ya no serían el hogar de seres, sino simplemente capas intermedias esponjosas que pueden acoger nuestro exceso de emociones e ideaciones, permitiéndonos así librarnos de ellas.

 

Usando el mismo concepto a modo de meditación

Cualquiera de las dos variantes se puede usar como meditación, tanto sentados como en movimiento.

Empezamos concentrándonos en el presente, en nosotros y nuestro estado mental y emocional. Éste sería el mundo intermedio del paso 2.

A continuación tomamos una inspiración profunda y, como en el paso 4, imaginamos cómo el sol blanco nos baña con sus energías.

Espirando imaginamos el humo lechoso saliendo de nosotros como en el paso 3.

Inhalamos otra vez mientras imaginamos el sol negro del paso 6 bañándonos de fuerza y energía.

Exhalamos mientras dejamos salir de nosotros el humo negro del paso 5.

A partir de este momento cada vez que inhalemos sentiremos el poder de los dos soles llenándonos, mientras que al exhalar nos libraremos a la vez de los humos blanco y negro. Cuando he hecho esta meditación en movimiento me he llegado a sentir como una especie de locomotora de vapor avanzando por al calle.

 

Unas últimas palabras

Un aspecto importante para toda magia es la falta de expectativas. No te centres en lo que crees que deberías sentir o en lo que has sentido otras veces. Simplemente haz la práctica y mantente atento, deja que lo que tenga que ocurrir ocurra. Y ante todo disfruta.

Adivinación de resultados

 

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Antes de llevar a cabo magia de resultados es conveniente darle aunque sea un repaso a la situación con tu herramienta de adivinación favorita.

Lo primero, como ya digo en Follar, enriquecerse, vengarse, es no estar en un momento en el que te dominen las emociones. Descansa, relájate, habla con tus colegas, medita… Esto ya te dará más pistas sobre lo que te interesa y conviene que la adivinación misma.

A continuación, una vez tengas claro el objetivo, échate una lectura. Rápida, lenta, superficial, exhaustiva… tú mismo. Todo dependerá de cuánto creas que está en el aire o las dudas que te vengan.

Ya tienes una primera lectura y, esperemos, la mente despejada. Es el momento de diseñar el trabajo mágico.

¿Listo?

Llega el momento de una segunda lectura para ver si te has dejado puntos ciegos o has calculado mal algo. No te preocupes, por la misma naturaleza de la magia y nuestra incapacidad de barajar todas las variables posibles algo se te va a escapar, así que rediseña si es necesario.

Y si no lo es, adelante, a por el ritual.

The Streams of Chaos 01

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Ha salido a la venta la compilación Chaos Streams 01, primera de una serie de libros reuniendo ensayos escritos por los miembros de la Sección Británica del IOT. Y lo que es más interesante desde mi perspectiva, ¡incluye una traducción de mi ensayo Follar, enriquecerse, vengarse! Allí está arropado por muy grandes nombres de la ocultura caota como son Frater Ahperl, Sator Julian, Frater Pelagius, Sator SyzygyThe Kite.

En él hay todo tipo de pensamientos al respecto de los temas de la magia, la iniciación, el trabajo en grupo, la magia en primera persona, la capacidad de los resultados de superar nuestra capacidad de asombro y muchos más aspectos de la magia del caos.

Aunque el texto al completo está en inglés estaré más que encantado de recibir vuestras críticas y comentarios.