Texto del taller “Sigilos. La transformación de la realidad. Introducción a la magia del caos”

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Taller impartido en Delfos Haitzuloa el 21.6.18

El texto se complementa con el vídeo de la charla

Imagen de portada por Olagar

Imágenes de sigilos cortesía de Wikipedia

Página del Liber Null encontrada en Chaos Tarot

Si lo prefieres aquí lo tienes en pdf

El enfoque de la charla

Esta charla es una breve explicación de los conceptos más básicos de la magia del caos. Siguiendo el consejo de Gordon White en su Star.Ships de buscar datos dentro de la ciencia dura que puedan llevarnos a ver con más claridad esta disciplina, acompaño los distintos apartados con datos proporcionados por el Dr. Dean Radin en su Real Magic. En él expone los diferentes estudios científicos que parecen confirmar las teorías mágicas antiguas y modernas.

La mayor parte de los estudios utilizados para apoyar la tesis del Dr. Radin son de la categoría seis sigma, lo que quiere decir que la probabilidad de fallo o desviación en la estadística o de procedimiento se reduce a un billón a uno. Usaremos también otros no tan verificados pero no por ello menos interesantes en su nivel de fiabilidad.

Para terminar el taller explicaré una herramienta sencilla y potente que se ha convertido casi en un distintivo de la magia del caos, los sigilos, con los que es posible experimentar desde el principio.

Cabe destacar que esta charla sólo muestra cómo entiendo la magia del caos en base a mis estudios y experiencias y no tiene por qué parecerse al enfoque de otras personas practicando la misma disciplina.

Introducción a la magia del caos

La magia del caos es un movimiento empezado en los 70 por los ocultistas Peter J. Carroll y Ray Sherwin entre otros. Comenzó como una exploración de la magia, tema candente en el ámbito anglosajón durante los 70. A partir de ahí, a medida que empezaban a adquirir dominio de la disciplina, empezaron a verse como una respuesta a la magia más practicada, la magia ritual, como la Wicca y la Thelema. Veían en ella un exceso de ritualización y de creencia ciega. Una vez obtuvieron resultados de distintas prácticas mágicas fueron destilando su propio sistema usando la filosofía de “y si quitamos esto ¿sigue funcionando?”.

Tuvieron mucha influencia de Aleister Crowley y de Austin Osman Spare, dos grandes ocultistas británicos del siglo XX. De Crowley tomaron su experimentación temprana con la tradición mágica, y de Spare sobre todo las teorías de la magia como reprogramación del inconsciente y los sigilos.

Dentro de la academia corrientes que inspiraron enormemente a este movimiento fueron la descripción del universo dada por la teoría matemática del caos y la física cuántica, el escepticismo deconstructivo del posmodernismo y las teorías del inconsciente del psicoanálisis, especialmente las de Carl Jung.

Por su mirada crítica, experimental e iconoclasta se le ha llegado a llamar la magia punk.

Los fundamentos

Las bases de su práctica son la acción de la voluntad sobre la realidad, la magia de resultados, la fe como herramienta, el salto de paradigma y el trance como acceso a la magia.

La voluntad sobre la realidad y la magia de resultados

Desde la magia del caos se afirma que nuestra voluntad afecta a la realidad, no solamente a la interna sino también a la externa, y no sólo a través de nuestros deseos conscientes, sino también desde los inconscientes.

Para apoyar esta afirmación vamos a usar como ejemplo algunos de los experimentos realizados o estudiados por Radin:

· Influencia sobre generadores de números aleatorios: La cantidad de veces que aparecía el número deseado por una persona proyectando su voluntad superaba las probabilidades dadas por la aleatoriedad. Éste entra dentro de los experimentos de la categoría seis sigma.

· Efecto de la comida bendecida sobre el ánimo: Unos trozos de chocolate bendecidos por unos monjes budistas consiguieron provocar una mejora de ánimo contra probabilidad de 24 a 1 en consumidores habituales de chocolate, de 10.000 a 1 en no habituales. Para evitar en la medida de lo posible el efecto placebo tuvieron en cuenta la susceptibilidad de las diferentes personas a los cambios de ánimo.

· Efecto de agua bendecida en el crecimiento de plantas: Realizar un experimento sobre cómo afecta el chocolate a humanos puede dar pie a acusaciones de subjetividad, así que decidieron probar con algo que no pudiera ser influenciado. Los mismos monjes bendijeron unas botellas de agua con las que se regaron en laboratorio unas semillas de las cuales se conoce perfectamente su comportamiento en ese ambiente. La mejora del crecimiento de la planta iba contra una probabilidad de 38 trillones a 1 de que ocurriera por sí misma.

Ya que nosotros no disponemos de laboratorios, conocimientos de estadística y del método científico ni un número de sujetos experimentales significativo, no nos queda más remedio que recurrir a medios más modestos para tratar de descubrir si efectivamente estamos afectando a la realidad con nuestras acciones mágicas. Para esto utilizamos al menos al principio de nuestra práctica la magia de resultados. Esta consiste básicamente en tratar de conseguir resultados que podamos comprobar, en realizar alteraciones en la realidad que podamos identificar con un mínimo de seguridad. Queremos hacer que sucedan cosas que estén directamente relacionadas con nuestra voluntad y ser capaces de señalárnoslas a nosotros mismos y señalárselas a otros.

La fe como herramienta y el salto de paradigma

Desde la perspectiva de la magia del caos la fe, la certeza, no es la verdad, sino una forma que tenemos de interpretar y dar nombre a la realidad tal y como la percibimos, entendemos, sentimos y pensamos. De ahí la adopción por parte de tantos magos del caos de la famosa paradoja “nada es cierto, todo está permitido”.

Que entendamos la creencia como una interpretación no la hace menos potente. Nuestra mente, la percepción de la realidad y las interacciones que llevamos a cabo con ella, nuestra sensación de qué se puede hacer o no a nivel moral y mecánico, todo esto se estructura en torno a nuestras creencias, y estoy de acuerdo con quienes dicen que estamos biológicamente creados para creer. Tenemos el impulso de extrapolar patrones de todo lo que vemos o vivimos para así poder hacer predicciones, para comprender cuáles son los mecanismos que rigen los fenómenos y anticiparnos para nuestro beneficio y supervivencia. Lamentablemente acabamos creyéndonos nuestras propias conclusiones, y por tanto limitándonos a nosotros mismos.

Cuando planteamos la fe como una herramienta lo que pretendemos es colocarla en el lugar de ayuda, no de regente. La creencia tiene una influencia muy poderosa sobre nosotros, y ese poder puede ser aprovechado.

Dean Radin nos ofrece un experimento con el que puso a prueba este planteamiento: Grupos de creyentes y no creyentes fueron reunidos para participar en un estudio de la influencia emocional que tenía sobre ellos un té bendecido con la intención concreta de mejorar su ánimo. Los no creyentes no tuvieron cambio de humor ni por efecto placebo ni por el té bendecido. Los creyentes que creían estar bebiendo té no bendecido tuvieron una mejora escasa. Por último, los creyentes que bebieron té bendecido y creían que lo estaban haciendo tuvieron una mejora de humor del 50.000 a 1.

Como reflexión personal, los resultados del experimento no sólo parecen apoyar este planteamiento, sino que además darían fuerza a la tesis que dice que si no creemos en el poder de una maldición o hechizo lanzado sobre nosotros será mucho más difícil que llegue a afectarnos.

La mejor forma en que el uso de la fe como herramienta queda reflejado es a través del cambio de paradigma. La forma más directa de esto es la creación de los espacios rituales, con sus aperturas y cierres. En este paréntesis que hemos abierto pasamos a creer completa y voluntariamente en las premisas del sistema simbólico que hemos escogido o montado, sin importar si fuera de ese espacio las creeríamos o no. Esta construcción, este teatro, esta fe, nos ayudan a superar las barreras a la manifestación de nuestra voluntad. Una vez nuestra voluntad ha adquirido manifestación a través de un paradigma ¿por qué no probar otros? Obtener resultados con diversos paradigmas diferentes nos libera de las garras de la creencia ciega, ya que si obtenemos resultados desde un paradigma psicológico, o pidiéndole algo a Odín, o a un ángel ¿significa esto que todo aquello de lo que hemos obtenido resultados es verdad? No necesariamente.

Las barreras a la manifestación y el trance

Visto todo lo anterior, si nuestra voluntad es supuestamente capaz de afectar a la realidad de una forma perceptible ¿por qué no podemos malear la realidad a nuestro antojo si cada uno de nosotros tiene esta capacidad? En el punto anterior he hablado de barreras, que tal y como las entiendo vendrían a ser:

· El conflicto de intereses: Todos deseamos a la vez, consciente e inconscientemente, y si existen otras formas de conciencia como dicen muchas tradiciones, esas conciencias probablemente desean también. Manifestamos la realidad entre todos, por lo tanto es complicado que de una forma automática la voluntad de unos vaya a imponerse notablemente sobre la de otros.

· La inercia de la realidad: No sabemos a ciencia cierta si las leyes de la física son universales e inamovibles, pero lo que sí sabemos es que tienen tendencia a cumplirse y a resistirse a la alteración.

· Nuestras propias barreras mentales: Dentro de nosotros tenemos creencias sobre cómo son y no son las cosas, qué es posible y qué no lo es. Tenemos estas barreras muchas veces a nivel inconsciente, por lo que incluso cuando comprendemos que la realidad no tiene por qué ser como la entendemos, estaríamos luchando contra esas creencias internas.

Se puede discutir en qué medida las barreras externas son superables o no, pero para superar como mínimo las barreras mentales utilizamos la fe como herramienta y el trance. Más adelante hablaré del trance y de cómo lo podemos usar.

Magia y moral

Una crítica habitual a la magia del caos es que al buscar resultados materiales lo que estamos haciendo es abandonar por completo el desarrollo espiritual y practicar la magia negra. Mi respuesta es que la búsqueda de resultados materiales, aunque se relaciona popularmente con la magia negra por la persecución de lo terrenal en vez de lo espiritual, no tiene por qué negarlo. Descubrir qué queremos que ocurra o que no ocurra a través de la práctica, aprender de nuestros errores, replantear nuestras perspectivas morales según nuestras experiencias, todo esto me parece adecuadamente espiritual si el practicante se molesta en analizar sus resultados y se hace responsable de su impacto en el mundo. Y muchas veces no nos queda más remedio que analizar, lo que hacemos nos acaba afectando de una forma u otra al cambiar las circunstancias que vivimos.

En la cultura budista/hinduista se avisa a los practicantes de que no busquen los poderes, que estos aparecerán durante el desarrollo de la práctica de meditación pero que no les presten atención para evitar quedarse atascados en ellos. Aquí lo que estamos haciendo es seguir directamente el camino de los siddhis, los poderes. Este camino nos va a transformar y, si el practicante lo busca o no se opone, considero que nos va a llevar al mismo destino, el desarrollo espiritual y la Gran Obra, identificada por algunos con la iluminación.

Esta actitud experimental puede llevar a pensar que la magia del caos es inmoral, cuando es mejor entendida como amoral. Es responsabilidad de cada practicante decidir su ética y, a ser posible, desarrollarla por medio de la experimentación de diferentes formas de vivir. Algunos incluso dicen que el practicante ha de mantenerse por siempre amoral. Este punto, como tantos otros, queda a la discreción de cada uno de nosotros.

Siguiendo con la crítica, si nos planteamos que influir a otros es incorrecto deberíamos inmediatamente dejar de hablar, de debatir, de expresar opiniones o de juzgar las acciones de otros, ya que todo esto y más es influir a otros.

Otro punto a tener en cuenta es que si efectivamente manifestamos nuestra voluntad consciente e inconsciente a todas horas qué mejor que aprender a hacerlo, decidir por nosotros mismos qué consideramos adecuado o correcto en vez de ignorar los posibles resultados de la proyección automática de nuestra voluntad.

Dicho de una manera algo más inflamada: La magia es política, es contestataria, es libertaria. Si aceptamos los preceptos de la magia afirmamos que todo ser humano tiene poder. Toda aplicación del poder implica una decisión, y toda decisión no tomada es una invitación a que otro la tome por nosotros. No tomar nosotros mismos las decisiones es regalar nuestra libertad por miedo, pereza o por la reconfortante pero falsa sensación de que este regalo está exento de responsabilidad o consecuencias.

Introducción a los sigilos

Qué es un sigilo

Sigilo significa literalmente sello. Como tal es una representación simbólica. Para servir a los objetivos de este taller lo vamos a entender como la conversión de un deseo, una voluntad, en un símbolo abstracto. Con él pretendemos facilitar el proceso de la manifestación de nuestra voluntad, superando las barreras mentales con el uso del trance.

Desde un paradigma psicológico el sigilo toma un deseo consciente y lo transforma en un deseo inconsciente, permitiendo que el poder de nuestra mente manifieste sin la interferencia de nuestras contradicciones y bloqueos. Hay muchos otros paradigmas, muchas otras formas de entender los mecanismos de la magia, así que investiga y experimenta.

Sigilos clásicos

Es muy probable que los sigilos como tal hayan existido desde que nuestros ancestros empezaran a desarrollar pensamiento simbólico. Por poner unos pocos ejemplos de composición de sigilos: tenemos las runas ligadas nórdicas, donde las diferentes runas se unían para crear un mensaje, un sello identificativo o para transportar un propósito mágico. Otro ejemplo son los cuadrados mágicos, sigilos en si mismos o recursos para generar sellos de entidades o símbolos mágicos.

Runas ligadas de la palabra runaʀ en la piedra rúnica de Sønder Kirkeby, Dinamarca.
Sello de Hagiel obtenido colocando los valores numéricos de sus letras en hebreo sobre el cuadrado mágico de Venus.

Sigilos modernos: Spare y Carroll

Los sigilos tal y como son populares hoy en día surgen a partir del interés de los primeros magos del caos por la magia a la vez críptica y práctica del mago y dibujante londinense Austin Osman Spare. Él fue el primero en exponer una forma sencilla de crear estos vehículos de nuestra voluntad en su The Book of Pleasure de 1913. El camino recorrido a partir de ahí ha sido impresionante, aunque eso lo dejaré para posteriores talleres.

Este es un ejemplo de un fragmento de página de Spare, lleno de sigilos y símbolos mágicos de su alfabeto del deseo.

Debajo vemos la página del Liber Null (no sé si manuscrito original o copia manual) donde Peter Carroll explica tres sistemas de sigilos: el alfabético, el gráfico y el mántrico.

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Creación de sigilos

Para crear un sigilo lo primero es plantear un objetivo. ¿Qué quieres que ocurra? Este paso es muy importante, ya que el plantear tu voluntad de una forma clara y concisa con la intención de manifestarla es el auténtico hecho mágico.

El enfoque de este taller es práctico y experimental, así que mejor empezar con cosas sencillas y que podamos comprobar por nosotros mismos. Esto tiene dos intenciones: la primera es que obtener resultados nos ayuda a creer en el método y, como hemos visto en el poder de la fe, es un factor nada desdeñable. La segunda es que considero más práctico empezar poco a poco, tanteando la realidad para ver qué está a nuestro alcance y qué no.

No te limites a hacer lo que crees que podría ocurrir, lo que creas que es posible. Pruébalo todo, te sorprenderá la cantidad de cosas de cosas que consideras imposibles que luego resultan no serlo.

Cómo plantear mejor los objetivos: grandes y pequeños objetivos

Cuando trabajamos con sigilos es tentador pensar en hacer algo grande, en ir directamente al ambicioso objetivo final sin fijarnos en qué proceso puede ser necesario para que eso ocurra. Por poner un ejemplo tremendamente desmesurado, podemos decidir que nuestra voluntad es “paz en el mundo”. Yendo más allá de si esto es imposible o no, la cantidad de pasos necesarios para que suceda y la cantidad de intereses enfrentados hace que lanzar un único sigilo con este propósito resulte, muy probablemente, en un fracaso inmediato.

La mejor forma para abordar un objetivo medianamente complejo es dividiéndolo en pequeños objetivos para poder ir acercándonos poco a poco, mientras hacemos los ajustes necesarios y vemos las diferentes líneas de acción disponibles y deseables para nosotros. Así además podemos ver qué puntos de los que nos pueden llevar a nuestro objetivo son los más vulnerables, esto es, los que tienen más posibilidades de manifestación, y actuar sobre ellos.

Sistemas complejos

Si hacemos caso a las teorías de la física del caos, nos movemos dentro de sistemas complejos con comportamientos impredecibles dentro de dinámicas predecibles. Quien quiera saber más sobre esto que le eche un vistazo a uno de los libros que inspiró a Carroll, Chaos. Making a New Science (Caos: La creación de una ciencia) de James Gleick. De momento con lo que nos vamos a quedar para no entrar en grandes complicaciones es que estos sistemas se comportan de forma lineal hasta que hay pequeñísimos cambios en ciertos puntos, momento en el que cambia la dinámica completamente. Una forma muy gráfica de ilustrarlo es con la metáfora del efecto mariposa, donde el batir de alas de una mariposa en Pekín causa un tornado en Tejas. Esto no quiere decir que la mariposa por si misma tenga el poder para causar ese tornado, sino que su acción en un momento concreto de un sistema complejo como es el clima genera toda una serie de eventos en cascada que se materializan en Tejas en forma de tornado (entre muchas otras cosas en otros lugares).

De la misma manera puede que nuestras acciones generen cadenas igualmente poderosas. Teniendo esto en mente se puede hacer una ampliación del planteamiento anterior de trabajar en pequeños objetivos. Si cabe la posibilidad de que nuestras acciones generen enormes cambios ¿por qué no apuntar directamente al objetivo grande? Construimos el sigilo para nuestro gran objetivo y lo lanzamos. Así habríamos plantado un imán en el futuro que habrá de atraer la realidad hacia él mientras en el presente trabajamos en objetivos más pequeños, construyendo paulatinamente un camino hacia la manifestación del gran objetivo.

Radin nos ilustra con un experimento que puede arrojar luz sobre el hecho de plantar un objetivo en el futuro. En este caso se pretende conseguir que presionando un botón cien veces suene el máximo posible un fragmento de audio en vez de un chasquido, los cuales tienen 50% de posibilidades cada uno de sonar. El resultado fue un amento de la probabilidad de que sonara el fragmento de audio de 10.000 a 1.

Cuidado con lo que deseas

A la hora de plantear nuestra voluntad es recomendable darle unas cuantas vueltas. En primer lugar muchas veces pensamos que sabemos exactamente lo que queremos, pero sólo estamos viendo lo que hay en nuestro consciente, y seguramente ni siquiera con mucha claridad.

Más allá de esto está que tenemos una cantidad de información a nuestra disposición muy limitada, y por mucho que nuestros cerebros sean supercomputadoras biológicas tampoco parece que sepamos utilizarlos muy bien a voluntad. Esto suele llevar a que la manifestación de nuestros deseos muchas veces no sea como esperábamos, o puede que descubramos que lo que creíamos querer no es realmente lo que queremos. Si nos mantenemos medianamente prudentes y abiertos esto no tiene por qué ser un gran problema (a no ser que la liemos mucho, claro). De la manifestación de nuestros deseos obtenemos mucha información sobre qué queremos, cómo somos y cómo parece funcionar la realidad, así que podemos aprender de nuestros sucesivos intentos.

Está también el tema de que las barreras a la manifestación tienen su lógica interna. Dadas nuestras creencias y estructura mental las barreras suelen cumplir la función de protegernos de nuestras tensiones emocionales y psicológicas. Muchas veces esto parece ser un exceso de celo por parte del cerebro, otras no lo es y nos encontramos enfrentados a más de lo que podemos abarcar. Sé cuidadoso, analízate a ti mismo con el máximo de objetividad y procura no provocarte una enfermedad mental irreversible.

Cómo encapsular un deseo en un sigilo

Una vez escogido el deseo vamos a utilizar una de entre las múltiples versiones del método de Spare, que he elegido por ser sencilla y vistosa.

· En primer lugar escribe la frase que has escogido para representar tu voluntad.

· A continuación elimina las letras repetidas. Esto te dejará con un puñado de letras sin sentido, que es el primer paso de la abstracción.

· Combina las letras restantes a voluntad haciendo un dibujo con ellas. Simplifica este dibujo hasta que creas que puedes imaginarlo sin perder detalle. No importa si es bonito, feo, artístico o lo que sea, lo que importa es que tengas la sensación de que el dibujo que estás haciendo es un símbolo mágico portador de tu voluntad, que es el símbolo que te sirve. Dedícale el tiempo y el papel que haga falta.

· Escoge el sigilo final. Ya está listo para ser cargado.

En el primer ejemplo del manuscrito de Carroll puedes ver el proceso de creación paso a paso.

Antes de cargar

En la página Sigil Daily dan un método interesante para tratar de minimizar el impacto de nuestros propios errores, y es escuchar a nuestras emociones antes de lanzar los sigilos. Antes de lanzarlo para un instante, obsérvalo fijamente y recuerda el objetivo. Mientras haces esto observa tus sentimientos y trata de notar tus reacción ante el sello y su significado. Si sientes que expresan lo que quieres conseguir, adelante, sigue con la activación. Si por el contrario sientes contradicciones párate a observarlas. Si son problemas emocionales a los que consideras que quieres o puedes enfrentarte, adelante. Si sientes que estas barreras pueden ser realmente problemáticas o que el sigilo no expresa lo que quieres conseguir, abandona la activación y vuelve a diseñarlo desde el principio, desde la misma declaración de intención. Esto puede implicar desde un rediseño de cinco minutos hasta un largo período de pensamiento y planificación. Tú decides, es tu realidad.

Cómo cargar un sigilo. Los estados de trance

Técnicamente no es necesario entrar en trance para proyectar nuestra voluntad, pero quien lo haya intentado habrá comprobado una y otra vez que no suele ser así de sencillo. Nuestras barreras y nuestras circunstancias nos dificultan manifestar a voluntad, así que hemos de ordenar lo interno y lo externo lentamente o utilizar un método de trance (personalmente prefiero usar los dos, cada uno a su tiempo y ritmo).

Con trance quiero decir un estado mental en el cual nuestra mente se vacía de pensamientos, o se desentiende de ellos, y en el que nuestra conciencia permanece. Desde nuestra perspectiva occidental este tipo de estado nos parece imposible por estar acostumbrados a relacionar directamente pensamientos con mente, pero no es así. Cualquiera que practique sistemas de trance lo suficiente se dará cuenta enseguida, pero este es un tema para desarrollar en otro momento.

El estado mental al que pretendemos acercarnos es el conocido por los gnósticos como gnosis y por los budistas como samādhi, por dar algunos nombres.

Siguiendo a mi manera la clasificación de Carroll divido los métodos de trance en dos categorías:

Trance por inhibición:

· Concentración exclusiva. Toda nuestra atención se centra en algo (o en nada, si somos capaces de conseguirlo) hasta que en nuestra mente haya un espacio vacío. Lo podemos alcanzar a base de meditación en la respiración o no-meditación (meditación en el vacío), por ejemplo. En la sección de contemplación doy instrucciones sobre como trabajar estos métodos y algunos más de los que nombro.

· Observación focalizada de un objeto o imagen.

· Observación intensa de nuestros ojos en un espejo. Este método incluye sorpresas perceptivas y mentales de todo tipo que para este propósito es mejor ignorar.

· Falta de sueño. Una considerable falta de sueño. Digamos que unas 48 horas te empiezan a colocar ya en otro mundo. Cuidado con las repercusiones a la salud de este método.

· Ayuno. Otro método a manejar con cuidado.

· Agotamiento por ejercicio intenso.

· Agotamiento por postura. Por ejemplo adoptar una postura de yoga y mantenerla hasta la extenuación.

· Drogas hipnóticas. Aparte de que muchas de ellas son ilegales, es prudente estar bien informado, conocer los efectos secundarios, las efectos sobre la salud, la toxicidad de las sustancias y aquello con que las hayan cortado, el peligro de adicción y cómo funcionan. Atención también a la dosis o terminaremos demasiado pedo como para poder concentrarnos en lo que estamos haciendo. Es también conveniente que alguien sereno y de confianza actúe de niñera por si hay algún contratiempo. Para más información sobre el uso de drogas con seguridad conviene echar un vistazo a las páginas de Energy Control y Erowid.

· Privación sensorial. Otro método lleno de sorpresas para nuestra mente y sentidos.

Trance por excitación:

· Excitación sexual. En el momento de máxima excitación, y sobre todo durante el orgasmo, se produce un vacío mental de segundos, minutos si estamos acostumbrados a percibirlo y obtenemos el placer suficiente. Cuanta más excitación, más posibilidades de un trance prolongado. Este es uno de los motivos de la existencia del tantra sexual.

· Extremos emocionales. Nos provocamos a nosotros una emoción intensa. Cualquiera vale, pero por desgracia nos suele ser más sencillo conseguir picos emocionales con emociones negativas como rabia o miedo.

· Dolor. Otra forma de entrar rápidamente en trance y que puede ser bastante profunda. El problema es que aparte de que tenemos que andar con mucho cuidado para no causarnos daños irreparables, el cuerpo tiene un método de supervivencia llamado aumento de tolerancia al dolor. Cuanta más intensidad y frecuencia suframos dolor, más se acostumbrara el cuerpo a él, por lo que es posible que cada vez tengamos que hacernos más daño para entrar en trance.

· Concentración en una acción repetitiva. Esto puede ser el correcto caminar de los monjes budistas, bailar o cualquier otra actividad que reclame toda nuestra atención y nuestro dejarnos llevar.

· Canto. Puede ser canto en si o recitación mántrica.

· Tocar un instrumento. Por sencillez y por supuesta sincronización del corazón con el ritmo suele usarse un tambor.

· Drogas estimulantes y alucinógenas. Todos los avisos y consejos de las drogas hipnóticas se aplican también a esta categoría.

· Hiperventilación. Cuidado con mareos y desmayos.

· Saturación sensorial.

Los métodos de trance son potencialmente compatibles, así que experimenta a placer. Eso sí, infórmate antes porque según qué mezclas hagas pueden ser muy poco recomendables.

Una vez hemos escogido el método de trance y lo hemos puesto en práctica deberíamos ir acercándonos a ese punto vacío que buscamos. Llegados ahí (o lo más cerca posible) es el momento de imaginar o mirar el sigilo, permitiendo que toda la tensión acumulada para generar el estado se libere sobre él.

Hay quien recomienda no pensar en el significado al cargar mientras otros dicen que es imprescindible hacerlo. Experimenta tú mismo.

La sensación del momento de carga o lanzamiento del sigilo es, por su extraña naturaleza no verbal, prácticamente indefinible. Como mucho puedo intentar describirla como el acto de arrojar el sigilo al mundo, a nuestra mente, al inconsciente colectivo… sin sentir ansiedad, duda, nerviosismo…, sólo certeza de que el resultado está en camino y tranquilidad. Puede que tú sientas otras cosas, así que para variar te diré experimenta y explora el estado.

La actitud necesaria para manifestar resultados

Una vez lanzado el sigilo es el momento de volver al mundo. El sigilo está cargado, así que ahora nos queda seguir con nuestra vida. En esta fase se suele recomendar olvidar completamente el sigilo y su objetivo. Ante esto muchos entramos en la paradoja de “no pienses en un elefante rosa”. Tratar de olvidar algo es casi un incentivo para recordarlo, así que ¿qué actitud tomar?

Lo primero es no esperarlo, no estar buscándolo por todas partes. Sabemos que hemos hecho el trabajo mágico, sabemos que va a tener resultados, así que no necesitamos reforzar nuestras barreras mentales alimentándolas con dudas. Esto no quiere decir quedarse de brazos cruzados haciendo nada con la esperanza de que venga a nosotros. A veces es necesario que ayudemos a la manifestación trabajando en nuestro día a día, abriendo posibilidades a que ocurra o al menos no cerrándoselas. Otra veces sí que nos corresponde no hacer nada porque no hay nada en particular que podamos hacer, así que continuar con nuestra vida normalmente es lo mejor en ese caso. Y si el sigilo o el deseo nos vienen a la cabeza, lo mejor que podemos hacer es observarlos y pasar a otra cosa con naturalidad y sin preocuparnos por ello.

Carroll y Sherwin hablan de una actitud para permitir la manifestación llamada no apego/no desinterés. Quien entienda de budismo sabrá de lo que estoy hablando. Quien no, es una actitud que requiere de práctica y dedicación para desarrollarla. En un burdo resumen, consiste en no sentir ansiedad, anticipación o nerviosismo por algo a la vez que sentimos interés por que lo que sea que hayamos llamado a suceder.

Ideas para experimentos con sigilos

La mejor manera para comenzar a practicar con sigilos es con objetivos que no tengan ninguna significación material o espiritual para nosotros. Así iremos entrenando la capacidad de desear sin ansiar, de manifestar proyectando nuestra voluntad.

Estas son algunas ideas más o menos lúdicas para empezar a manifestar resultados:

· Oír una palabra/canción/referencia a una película concreta al día siguiente.

· Encontrar un billete de 20€ en el suelo/un objeto perdido/una moneda/un pokémon raro…

· Que nos llame/encontrarnos con una persona concreta.

· Que alguien sueñe con nosotros y nos lo cuente.

· Ver una persona vestida de un color concreto o con unas características concretas.

· Ser invitados a desayunar/comer/cenar/un concierto…

· Que un animal concreto se nos acerque.

· Que el clima de un día concreto sea el que indicamos.

La naturaleza de los resultados

A todos nos ha pasado muchas veces que pensamos en alguien e inmediatamente después nos llama o nos lo encontramos. Solemos pasar por alto estas cosas considerándolas coincidencias. Sin embargo si te paras a contar las coincidencias tienden a parecer demasiado numerosas. ¿Quiere decir esto que nosotros hemos provocado que nos llamaran? ¿O que hemos sentido que nos iban a llamar? ¿O que nos hemos comunicado telepáticamente y despertado sus ganas de llamar? No lo podemos saber a ciencia cierta a nuestro modesto nivel de empirismo, pero lo que sí que podemos hacer es experimentar. Intentar que las cosas ocurran según nuestra voluntad y observar si es así.

Haciendo esto veremos que los resultados a nuestras proyecciones suelen manifestarse como casualidades o cadenas de ellas, lo que usando el vocabulario de Jung ha venido a llamarse sincronicidades, casualidades significativas. Cuando los resultados no se manifiestan de una forma innegable y arrolladora no nos queda más remedio que coger estas casualidades, observarlas y preguntarnos ¿esto lo he hecho yo? Puede que sí, puede que no. En el fondo no tenemos una forma infalible de saberlo (a no ser que participemos en uno de los experimentos del Dr. Radin, por ejemplo), así que lo mejor es prudencia. Se acepta la sincronicidad como un posible resultado y como una posible casualidad y se disfruta de ello. Esta es una buena receta para la salud mental al usar la magia.

Hablando de salud mental, hay una serie de tendencias que es importante evitar para no perderla:

· Que dos cosas pasen una detrás de otra no quiere decir que estén relacionadas. No es conveniente establecer relaciones causa-efecto muy rápido cuando no podemos saber cómo ha ocurrido lo que ha ocurrido.

· El sesgo de confirmación, nuestra tendencia a ver lo que creemos que vamos a ver y no ver lo que no creemos que pueda ser, nos puede llevar a engaño. Sé crítico con tus propias conclusiones.

Visto lo visto creo que lo mejor es probar y probar a ver qué ocurre hasta que nos aburramos o veamos resultados que nos lleven a pensar que esta es una herramienta que efectivamente nos puede resultar útil.

Para saber más del tema y fuentes varias

Peter J. Carroll (1987). Liber Null and Psychonaut

Austin Osman Spare (1913). The Book of Pleasure

Dean Radin (2018). Real Magic

Frater U.·.D.·., alias Ralph Tegtmeier (1988). Sigillenmagie in der Praxis, publicado en inglés como Practical Sigil Magic (1990)

El foro de los DKMU

Sigil Daily

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La página sobre contemplación (meditación) ya está disponible

nam myoho renge kyo_mariangela_artese copia

Por fin, tras meses de escritura, lectura, experimentación y práctica, la primera  versión de la página sobre contemplación (o meditación si lo prefieres) está terminada. Aunque aún queda mucho por aprender y explorar creo que ya tiene contenido suficiente como para darse unos buenos viajes internos.

Además viene acompañada por la magnífica ilustración Nam myoho renge kyo de Mariangela Artesse.

Espero que la disfrutes.

El mensaje de los gatos

Gato

Tengo un amigo al que durante un tiempo le picó la curiosidad el tema de la magia. Es una persona inquieta y aventurera que en ese momento estaba sufriendo una transformación bastante profunda, así que quería ver por si mismo si esta herramienta podía resultarle útil. Y ante todo quería ver con sus propios ojos si todo esto es real o no.

Empezamos con charlas y explicaciones. Yo me dedicaba a arrojarle distintas visiones del tema, paradigmas, explicaciones, modelos… para que pudiera familiarizarse un poco con el enorme mundo comprimido en la etiqueta magia y decidir desde qué ángulo acercarse a él.

Empezó con un Liber MMM (la parte para novicios del Liber Null de Carroll) suave: meditación cuando estuviera de humor y, para abrir boca, un sigilo.

 

Con las técnicas aprendidas en secuencia suele pasar una cosa, sabes cómo hacer cosas pero no sueles saber qué quieres o puedes hacer. Tras darle unas vueltas encontró el objetivo. En el jardín de su casa siempre había habido gatos y a él le encantaba observarlos. Los echaba de menos, por lo que encontrado el objetivo se puso manos a la obra.

Hizo el sigilo, lo cargó y, siguiendo las instrucciones del libro, trató de apartar el asunto de su mente. Seguimos hablando, siguió meditando y esperó a que algo ocurriera. Con el paso de los días empezaba a sentirse nervioso. Las meditaciones y un trabajo tan deconstructivo de su paradigma actual parecían estar haciéndole mella y no se sentía muy bien con ello. Además nada ocurría, con lo cual tenía frente a él la contradicción de una alabanza a los imposibles hechos realidad y un hechizo que no daba resultados.

Finalmente se dio cuenta de que no era su momento para la magia, ya tenía suficientes tensiones y problemas en su vida y prefería abordarlos desde un acercamiento que le resultara menos desconocido. Así que decidió hablar conmigo para abandonar el proceso, no practicar más y dejar de esperar a que desde su ventana se vieran gatos.

 

Y, cómo no, el sentido del humor del universo se manifestó. En ese mismo instante volvieron a verse gatos en el jardín.

 

De esta historia obtuve lo que parecían ser dos confirmaciones:

La primera es que este camino no es para todo el mundo. Ni falta que hace, hay multitud de ellos. Hay gente que dice que debes dejarte llevar por la divina locura y cruzar el abismo para llegar al otro lado. Yo digo que si ves que te está afectando de una manera que no te interesa o no te gusta y no estás completamente decidido a llevarlo hasta el final y arriesgarte a lo que sea que te pueda traer, mejor para, date un descanso, piensa detenidamente en qué te interesa y decide si este es un camino que quieras empezar a recorrer.

La segunda es que una de las maneras de bajar las defensas mentales que nos impiden manifestar nuestra voluntad es dejar de esperar resultados. Al abandonar la búsqueda abandonó también sus ansias de resultados, y con ello las últimas barreras que quedaban para permitir que lo imposible sucediera.

 

O tal vez fue todo casualidad.

 

Referencias:

Imagen de cabecera por Aker (2018).

Perfecto o nada

 

 

Me ha estado pasando durante mucho tiempo que me he planteado disciplinas de ejercicio, meditación, magia… lo que sea, y he acabado haciendo lo mismo.

 

Nada.

 

El principio ha estado siempre cargado de motivación. Quiero hacer esto para conseguir los siguientes beneficios, las siguientes experiencias o para evitar los siguientes problemas.

Una vez decidido a grandes rasgos empiezo a documentarme. Encuentro libros, páginas web, colegas, cursos… Empiezo a acumular información y a sentirme un poco abrumado por ella. Este suele ser uno de los primeros momentos en los que se da la tentación del abandono.

Respiro hondo y empiezo a discriminar el material siguiendo el criterio del pragmatismo sin olvidarme de un poco de sesgo por estética. A todos nos gusta disfrutar de lo que hacemos, al fin y al cabo.

Una vez reunido el material empieza la disección. Desbrozando por aquí y por allá me voy quedando con lo que creo que es el esqueleto práctico del asunto, descartando lo que considero subjetividad sobrante. Aquí llega la segunda oportunidad para el abandono, pues puede que el podado no termine nunca, o nunca se acabe de llegar al corazón del asunto o a una categorización práctica de las herramientas que nos deje satisfechos.

Y peor todavía es la cuarta oportunidad para el abandono, el perfeccionismo. En este momento me veo tentado de reunir todos mis libros y textos, experiencias y vivencias para empezar a retocar por aquí y por allá, haciendo que la forma de práctica que estoy diseñando sea lo más perfecta posible para el momento actual. Esto en si mismo no estaría mal si no fuera por un problema evidente: no solemos tener tiempo infinito para dedicar a nuestro estudio. Y si encima te ocurre como a mí y tienes una mente inquieta muy pronto te asaltarán dudas o nuevos proyectos e ideas, reclamando atención y esfuerzo y robando inercia.

¿Qué ocurre con esto? Que me es habitual acabar haciendo nada en concreto mientras diseño el plan perfecto para mañana. Porque mañana lo termino. Fijo. En serio.

 

Por eso desde hace unos meses vengo haciendo una simplificación del proceso anterior:

  • Empiezo por escoger una fuente lo suficientemente interesante y práctica.
  • Retocándola lo justo como para hacerla viable me hago una tabla de práctica regular. Empiezo a seguirla en cuanto la tengo diseñada.
  • A medida que pasan los días de práctica voy apuntando las modificaciones y añadidos que considero que le vendrían bien para mejorar, así como otras fuentes de las que puedo sacar información comparativa o para completar huecos.
  • No por ello paro de practicar.
  • Sigo con la práctica regular. Las adaptaciones y cambios a la tabla los voy haciendo lentamente, sin prisa y sin que se hagan efectivos hasta haber pasado el tiempo suficiente con la práctica como para hacerme una idea de en qué consiste y qué se siente tal y como está.
  • En cuanto ya considero que conozco algo del sabor de la práctica es cuando reestructuro el plan, todavía sin parar de practicar.
  • Cuando lo tengo lo suficientemente revisado como para considerarlo otra iteración del plan (que no el plan perfecto) lo pongo a funcionar. Si me obsesiono otra vez con que sea el plan perfecto me puede ocurrir que caiga en alguna de las oportunidades de abandono. Porque como ya dijo Voltaire, lo mejor es enemigo de lo bueno.

 

Esta es mi referencia para desarrollar un plan personal en base a mis conocimientos, experiencias, experimentos y fuentes. Si lo que estoy haciendo es probar una herramienta para ver cómo funciona trataré de seguirla al pie de la letra hasta que obtenga los resultados deseados o me convenza de que no me está funcionando. Pero ese ya es otro tema.

 

Referencias:

Voltaire (1772). La Bégueule.

Imagen tomada del artículo Perfeccionismo de Wikipedia.

Lobo blanco, tigre blanco

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Un buen amigo, mago del caos también y conocido entre otros nombres como Gaueko, es un bastardo (dicho desde la pura envidia) capaz de proyectar su voluntad de una manera intuitiva e instantánea. Uno de entre sus logros fue el de soñar lúcido a voluntad. Mientras muchos de nosotros nos peleamos con pruebas de realidad, aplicaciones de móvil o ejercicios de control de la fase hipnagógica él fue capaz de, tumbándose una noche, recitando “es mi voluntad soñar lúcido” y proyectando su voluntad, conseguirlo instantáneamente. Allí empezó toda una serie de aventuras oníricas que le llevaron a explorar los confines de su mente y de la realidad.

En una de éstas consiguió entrar en contacto con lo que parecía ser una especie de entidad trinitaria que identificó como un daimón, un espíritu guía que se mostró primero con un semblante de serpiente. En esta manifestación el espíritu le mantuvo en un tira y afloja que parecía destinado a entrenarle aún más en el manejo de su voluntad y en su capacidad de confrontar influencias externas. Mientras tanto, en una especie de lejanía onírica, había dos manifestaciones más esperando su momento.

Tras meses de una interacción no siempre agradable pareció que las pruebas del daimón serpiente estaban superadas y Gaueko decidió que era el momento de llamar a la segunda manifestación, un ser lupino.

Uno de los lugares favoritos de Gaueko, al que podríamos calificar de forma simplista como un blackmetalero oscuro de cojones, es un edificio abandonado en medio de un bosque. He estado allí con él y el lugar es opresivo, tenebroso y hostil. Salvo cuando se practica magia en él. En esos momentos parece abandonar su hostilidad y abrir un claro que contempla con cierta curiosidad y complicidad lo que ocurre en su interior.

Gaueko decidió que ése era el sitio idóneo en el que llamar a la segunda manifestación de su daimón. Reunidos unos pocos bajo la luna llena aullamos para atraer a ese ser. Y vino. Llegué incluso a notar el tacto de su pelaje mientras pasaba entre nosotros y su poderosa naturaleza de macho alfa. Mantuvimos la calma y la concentración hasta que sentimos que el ritual estaba completo y paramos. En ese momento todos nos dejamos llevar por la excitación e inmediatamente comenzamos a interrogarnos unos a otros. ¿Qué es? Un lobo, sin lugar a dudas, y que te marca en corto. ¿De qué color? Blanco. Gris. Gris plateado. Todos orbitamos alrededor de la misma idea, y todos gozamos del placer de haber obtenido prácticamente la misma información sin haber especulado juntos antes.

A partir de ese momento podíamos sentir, cuando nos concentrábamos, la presencia del macho alfa más o menos próxima, y siempre cerca una cantidad variable de lobos de pelaje más oscuro a nuestro alrededor, como si de espíritus guardianes se tratara. El gris plateado estaba claramente ligado a Gaueko, pero extendió a todos los participantes la protección de los demás lobos. Por si quedaba alguna duda ése ser nos confirmó que éramos parte de una manada.

Poco a poco esa manada fue expandiéndose para incluir a nuestros amigos más queridos y a nuestras parejas, hasta el punto de que desarrollamos un juego. En cualquier momento y circunstancia uno de nosotros podía mirar con cierta picardía a otro de los miembros de la manada y preguntarle “¿cuántos y dónde?”, a lo que tras concentrarnos podíamos señalar cuántos lobos tenía el sujeto en cuestión a su alrededor, su ubicación y su actitud. Normalmente Gaueko tenía más cerca el lobo gris que el resto, y no he visto bajar de tres el número de lobos que nos acompañan a cada uno.

Aparcaremos aquí de momento la historia de Gaueko.

 

Ya he comentado en la descripción del blog que mi mayor interés en este momento es lo que llamo “desjoderme”, es decir, abandonar el abatimiento y la impotencia de una larguísima depresión. Para ello decidí acudir tras una crisis a una psicóloga a la que definiré, otra vez de una forma simplista, como considerablemente jipi. Fue una maravilla dar con una persona que parece tener los pies en el suelo lo suficiente como para poder acumular herramientas para vivir en nuestra realidad consensual, a la vez que está abierta a todo tipo de prácticas de las calificadas como “alternativas”.

Una de estas prácticas es el chamanismo moderno. Por su carga histórica y connotaciones de sobrenaturalidad le resulta poco conveniente practicarlo con la mayoría de sus pacientes, así que tener un mago del caos en la silla de la consulta le ofrecía la posibilidad de disfrutar de ello.

Como introducción a ésto un día, de forma aparentemente aleatoria y mientras me miraba con ojos como los que pone quien está esperando a que el otro termine de hablar porque ha tenido un momento de iluminación y desea decirlo, me preguntó “¿sabes algo de panteras?”. Fruncí el ceño extrañado y respondí que no, que nada en absoluto. Me animó a buscar información sobre ellas. A lo que le dediqué la friolera de cinco minutos en Google antes de pasar a otra cosa. El tema quedó ahí por un tiempo hasta que en otra sesión me preguntó “¿sabes cuál es tu animal de poder?”. Ni la más remota idea. A continuación me preguntó si quería probar con un poco de chamanismo.

Por supuesto que sí, joder.

Me dijo que normalmente era ella la que entraba en trance y describía al paciente lo que veía. Como me veía medianamente conocedor del tema de los trances y las convocaciones me invitó a ser yo el que hiciera el viaje.

No creo que hubiera aceptado hacerlo de otra manera, quería experimentarlo por mí mismo.

Siguiendo sus instrucciones accedí a mi mundo interior, donde se supone que debería estar esperándome mi animal de poder. Tenía miedo de que mi animal fuera algo ridículo o tópico, así que mi sorpresa fue mayúscula cuando me encontré con una viuda negra de un metro de altura mirándome de frente. Ligeramente intimidado le pregunté si era mi animal de poder. Me respondió con un contundente sí, pero la sensación que quedó en mi interior era de completa desconfianza. Repetí la pregunta y esa vez la respuesta fue un claro no. Entonces márchate, le pedí, a lo que procedió con un tableteo rítmico de sus ocho patas. Tras ella había un ser que era como un tigre, solo que más grande y con la piel acebrada, blanca y negra en vez de naranja y negra. Era más fuerte que un tigre normal, su mirada era fiera y rayos de electricidad azul recorrían su cuerpo despeluchado. Era imponente. A su lado había una versión en miniatura, más parecida a un elegante lince que al fiero tigre blanco y que parecía ser el mismo ser. Le pregunté a este ser dual o cambiante lo mismo que a la araña, a lo que la respuesta fue un sí seguido de una sensación de confianza y seguridad dentro de mí. Esa majestuosa criatura parecía ser mi animal de poder.

Cuando salí del trance le conté todo el viaje a la psicóloga, que me pidió si podía dibujar al animal. Teniendo aún problemas para manifestar mi creatividad en esos momentos sin oleadas de angustia le dije que no, pero que podía intentar hacer una fotocomposición digital porque me sonaba haber visto algo similar a ese ser en algún sitio.

Ya en casa me senté ante el ordenador y me pregunté de qué me sonaba. Comencé a buscar ilustraciones del Warcraft III por si era la montura de un héroe o similar pero no encontré nada de primeras. Dando vueltas a cómo localizarlo pensé que si ponía simplemente “tigre blanco” en el buscador quizá encontraría algo parecido. Obviamente mi ignorancia me impedía saber que ese ser de hecho existe y que su albinismo es contrario al de la mayoría de animales, ya que lo que permite es conservar un gen que los hace más grandes y fuertes. Y para más inri el género en que se clasifican los tigres es panthera. Como suele ocurrir con la magia las casualidades se encadenaban de una manera aparentemente significativa, simbólica o narrativa. En forma de sincronicidades. Fantástico, me encanta ese juego.

 

Ahora aparcaremos mi historia y saltaremos a un día en el que el sol brillaba en un cielo azul poco común por estos lares. Gaueko y yo decidimos aprovechar ese raro evento y salir a despejar nuestras cabezas congestionadas dando un paseo por el parque cercano. Hablamos, andamos y nos sentamos en un banco, donde seguimos cómodamente con nuestra conversación. En ese momento recordé nuestro juego de los lobos. Cortando la conversación le miré y pregunté “¿Cuántos y dónde?”.

Gaueko aceptó y se concentró para “encender” su percepción de lo invisible. Levanta la vista, me mira con una ligera condescendencia y me dice “Hacen falta más lobos ¿eh?”. Fantástico, eso era que había sentido menos presencias a mi alrededor de lo habitual, y yo sentía sólo la de mi tigre blanco.

“Prueba otra vez.”, le invito.

“Joder”, dice, “está muy cabreado.”.

“No”, le respondo, “no está cabreado, es feroz. Es el tigre que te dije.”.

“¡Joder, es verdad, tenía una sensación felina!”.

 

De momento y en espera de futuros experimentos consideraré ésto como una señal de que ese ser está a mi lado, más allá de que cada vez que me concentro lo siento cerca, y que con los ojos de mi mente puedo interactuar con él. Podría ser tan sólo una ilusión de mi cerebro, pero de momento es útil y reconfortante en este complicado camino de salida del ánimo depresivo.

 

Y además se cabrea mucho cada vez que siente que estoy regalando mi libertad y mi libre albedrío a otros. Me gusta este animal.

Ritual de destierro del IAO de los cinco mundos

Un destierro es un pequeño ritual con muchas utilidades. Para qué lo uses normalmente dependerá del paradigma con el que estás trabajando o la función concreta que te interese más que cumpla.

A los rituales de destierro se les atribuye la capacidad de limpiar espacios, pedir permiso y apoyo de Dios para realizar un ritual, reunir energías (luminosas, oscuras o del tipo que corresponda) para la práctica que se va a realizar, expulsar a seres no deseados del espacio, relajarnos, centrarnos y muchas otras.

Se podría decir que cada ritual de destierro es más útil para unas cosas u otras, aunque aquí lo mejor será que ignores las indicaciones, investigues, experimentes y pruebes por ti mismo.

 

El IAO es uno de tantos destierros saqueados y simplificados por la magia del caos. De origen hermético cabalístico, en él cantamos las vocales “I”, “A” y “O” mientras visualizamos con la primera letra una columna de luz que nos recorre verticalmente, con la segunda un plano que se extiende hasta cubrir el horizonte y con la tercera una esfera que nos rodea, limpiando el lugar, afianzándonos y descargándonos como si de una toma de tierra se tratara.

 

Para esta versión del destierro que he desarrollado vamos a plantear un paradigma en el que hay dos soles opuestos, uno blanco y otro negro, un mundo intermedio entre los dos soles (el nuestro) y un mundo entre cada uno de esos soles y nosotros.

Recuerda que estamos usando la herramienta de salto de paradigma, por lo que no tienes por qué creerte nada de lo que te cuento mas que mientras realizas el destierro. De hecho te animo a no creértelo durante tu día a día, lo veo un paradigma potencialmente bastante tóxico por su aparente invitación a la dualidad, al esencialismo e idealismo y a la asunción de que hay seres invisibles que nos están controlando. Sin embargo creo que es un paradigma que resulta muy útil para la función de quitarse mierda de encima y recargar las pilas usado en ésta pequeña dosis.

Considero este destierro especialmente adecuado como ejercicio de iluminación, como recarga de energía o para descargarse de energías o sensaciones que nos tengan saturados.

 

Paso a paso
Paso 1: Concentración

De pie, cerramos los ojos y nos fijamos en el estado de nuestra mente y nuestro cuerpo. Relajamos los músculos, dejamos ir la tensión y los pensamientos y, de una manera tranquila, centramos nuestra atención en el presente. Permanecemos así unos segundos.

 

Paso 2: El mundo central

Inhalamos hasta llenar los pulmones mientras extendemos los brazos horizontalmente, palmas hacia arriba, a los lados de nuestro cuerpo.

Cantamos la letra “A” hasta vaciar los pulmones mientras imaginamos un plano de luz que sale de nosotros y se extiende hacia el horizonte.

 

Si estamos haciendo el destierro en grupo se escogerá a una persona para ayudar a que todos los participantes lo realicen de una forma coordinada y no se monte una cacofonía de ritmos diferentes. Para que todo el mundo lleve un ritmo similar quien dirige deberá anunciar el momento en que se empieza con un “inhalad”, tras lo que empezará a cantar la letra. Todos los presentes le imitan. No pasará al siguiente paso hasta que todo el mundo haya terminado de cantarla, sin apresurarse. Tras esto avisará con otro “inhalad” cuando vaya a cambiar la posición y empezar a cantar la siguiente vocal. Queremos que todo el mundo tenga la experiencia de la forma más completa posible, y para eso ayudan mucho la calma y la falta de presión.

 

Paso 3: El mundo superior

Inhalamos otra vez llenando los pulmones mientras subimos los brazos por encima de la cabeza.

Cantamos la letra “I” hasta vaciar los pulmones mientras imaginamos una columna de luz saliendo de nosotros y ascendiendo. El color de esta columna será brillante y claro. Elige el tono que más te encaje con esa energía ascendente o deja que tu imaginación le asigne uno espontáneamente.

Esta columna entrará en el mundo superior que se encuentra entre nosotros y el sol blanco. Allí viven las ideas puras, las esencias. Algunas de éstas obtienen alimento de nosotros a través de nuestra sumisión a las obligaciones, los códigos, las directrices… Mientras la columna de luz pasa por ese reino imaginamos un humo blanquecino, lechoso, saliendo de nosotros. Son los conceptos que no necesitamos, las ideas imperativas y anquilosadas que nos pesan y controlan sin nuestro consentimiento, y como las cargas que son, hacemos que se queden en el plano del que proceden.

 

Paso 4: El sol blanco

Inhalamos otra vez e imaginamos la columna de luz ascendiendo hasta el sol blanco y uniéndose con él mientras volvemos a cantar la letra “I”. De esta manera nos anclamos a sus energías.

 

Paso 5: El mundo inferior

Inhalamos bajando los brazos hasta que nuestras manos se junten debajo de nuestro ombligo y cantamos la letra “O”. Imaginamos que de nosotros y hacia abajo sale una columna de luz oscura, terrosa. Escoge el color que prefieras para simbolizar esto o, como antes, permite a tu imaginación asignarle un color espontáneamente.

Esta columna entrará en el mundo inferior, donde viven los seres del submundo. Algunos de ellos se alimentan de nuestras emociones descontroladas, especialmente del odio, el miedo, la necesidad, la falta, la tristeza, el dolor, la visceralidad… Imaginamos cómo todas estas cargas salen de nosotros en forma de un humo oscuro y oleoso, quedándose en ese mundo subterráneo y abandonándonos.

 

Paso 6: El sol negro

Volvemos a inhalar y cantar la letra “O”. Imaginamos que el rayo de energía baja hasta el sol negro, el centro de la tierra, donde se enraíza con las poderosas energías de lo telúrico, lo primigenio.

 

Paso 7: El mundo intermedio

Inhalamos y volvemos a extender los brazos horizontalmente con las palmas hacia arriba. Cantamos la letra “A” como al principio mientras imaginamos cómo las energías de ambos soles nos bañan desde arriba y desde abajo, cruzándose donde estamos y extendiéndose cada una hacia el sol contrario.

 

Paso 8: Integración

Como dice mi profesora de yoga, ahora observamos los cambios. Comparamos el estado en el que nos encontrábamos antes de empezar y el estado al terminar. Ya podemos volver a lo que estábamos, empezar nuestra práctica o darla por cerrada.

 

Pero es que tanto bicho…

Si la parte del paradigma que incluye seres externos de los que no podemos saber su existencia con seguridad te repele se puede abordar el ritual de otra forma.

En vez de imaginar que estamos devolviendo a estos seres una serie de cargas que nos han enviado y que no queremos, podemos imaginar esas cargas como emociones e ideas nuestras que nos resultan contraproducentes o molestas. Los mundos superior e inferior ya no serían el hogar de seres, sino simplemente capas intermedias esponjosas que pueden acoger nuestro exceso de emociones e ideaciones, permitiéndonos así librarnos de ellas.

 

Usando el mismo concepto a modo de meditación

Cualquiera de las dos variantes se puede usar como meditación, tanto sentados como en movimiento.

Empezamos concentrándonos en el presente, en nosotros y nuestro estado mental y emocional. Éste sería el mundo intermedio del paso 2.

A continuación tomamos una inspiración profunda y, como en el paso 4, imaginamos cómo el sol blanco nos baña con sus energías.

Espirando imaginamos el humo lechoso saliendo de nosotros como en el paso 3.

Inhalamos otra vez mientras imaginamos el sol negro del paso 6 bañándonos de fuerza y energía.

Exhalamos mientras dejamos salir de nosotros el humo negro del paso 5.

A partir de este momento cada vez que inhalemos sentiremos el poder de los dos soles llenándonos, mientras que al exhalar nos libraremos a la vez de los humos blanco y negro. Cuando he hecho esta meditación en movimiento me he llegado a sentir como una especie de locomotora de vapor avanzando por al calle.

 

Unas últimas palabras

Un aspecto importante para toda magia es la falta de expectativas. No te centres en lo que crees que deberías sentir o en lo que has sentido otras veces. Simplemente haz la práctica y mantente atento, deja que lo que tenga que ocurrir ocurra. Y ante todo disfruta.

Adivinación de resultados

 

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Antes de llevar a cabo magia de resultados es conveniente darle aunque sea un repaso a la situación con tu herramienta de adivinación favorita.

Lo primero, como ya digo en Follar, enriquecerse, vengarse, es no estar en un momento en el que te dominen las emociones. Descansa, relájate, habla con tus colegas, medita… Esto ya te dará más pistas sobre lo que te interesa y conviene que la adivinación misma.

A continuación, una vez tengas claro el objetivo, échate una lectura. Rápida, lenta, superficial, exhaustiva… tú mismo. Todo dependerá de cuánto creas que está en el aire o las dudas que te vengan.

Ya tienes una primera lectura y, esperemos, la mente despejada. Es el momento de diseñar el trabajo mágico.

¿Listo?

Llega el momento de una segunda lectura para ver si te has dejado puntos ciegos o has calculado mal algo. No te preocupes, por la misma naturaleza de la magia y nuestra incapacidad de barajar todas las variables posibles algo se te va a escapar, así que rediseña si es necesario.

Y si no lo es, adelante, a por el ritual.