Destierros

Un destierro es un pequeño ritual con muchas utilidades. Para qué lo uses normalmente dependerá del paradigma con el que estás trabajando o la función concreta que te interese más que cumpla.

A los rituales de destierro se les atribuye la capacidad de limpiar espacios, pedir permiso y apoyo de Dios para realizar un ritual, reunir energías (luminosas, oscuras o del tipo que corresponda) para la práctica que se va a realizar, expulsar a seres no deseados del espacio, relajarnos, centrarnos y muchas otras.

Se podría decir que cada ritual de destierro es más útil para unas cosas u otras, aunque aquí lo mejor será que ignores las indicaciones, investigues, experimentes y pruebes por ti mismo.

 

Destierros en grupo

Si estamos haciendo el destierro en grupo es recomendable escoger a una persona para dirigir la operación. Ésto ayuda a que todos los participantes lo realicen de una forma coordinada y no se monte una cacofonía de ritmos diferentes. Para que todo el mundo lleve un ritmo similar quien dirige deberá anunciar el momento en que se empieza con un “inhalad”, por ejemplo, tras lo que empezará a cantar el texto correspondiente y hacer los movimientos requeridos. En general todos los presentes le imitan, salvo en destierros concretos en los que las tareas están repartidas.

Si una persona está guiando el proceso conviene que no avance en el procedimiento hasta que todo el mundo haya terminado de realizar la parte actual, sin apresurarse. Tras esto avisará (con otro “inhalad” o como sea) cuando se vaya a cambiar la posición y empezar a cantar la siguiente parte. Queremos que todo el mundo tenga la experiencia de la forma más completa posible, y para eso ayudan mucho la calma y la falta de presión.

 

IAO de los cinco mundos

El IAO es uno de tantos destierros saqueados y simplificados por la magia del caos. De origen hermético cabalístico, en él cantamos las vocales “I”, “A” y “O” mientras visualizamos con la primera letra una columna de luz que nos recorre verticalmente, con la segunda un plano que se extiende hasta cubrir el horizonte y con la tercera una esfera que nos rodea, limpiando el lugar, afianzándonos y descargándonos como si de una toma de tierra se tratara.

 

Para esta versión del destierro que he desarrollado vamos a plantear un paradigma en el que hay dos soles opuestos, uno blanco y otro negro, un mundo intermedio entre los dos soles (el nuestro) y un mundo entre cada uno de esos soles y nosotros.

Recuerda que estamos usando la herramienta de salto de paradigma, por lo que no tienes por qué creerte nada de lo que te cuento mas que mientras realizas el destierro. De hecho te animo a no creértelo durante tu día a día, lo veo un paradigma potencialmente bastante tóxico por su aparente invitación a la dualidad, al esencialismo e idealismo y a la asunción de que hay seres invisibles que nos están controlando. Sin embargo creo que es un paradigma que resulta muy útil para la función de quitarse mierda de encima y recargar las pilas usado en esta pequeña dosis.

Considero este destierro especialmente adecuado como ejercicio de iluminación, como recarga de energía o para descargarse de energías o sensaciones que nos tengan saturados.

 

Paso a paso
Paso 1: Concentración

De pie, cerramos los ojos y nos fijamos en el estado de nuestra mente y nuestro cuerpo. Relajamos los músculos, dejamos ir la tensión y los pensamientos y, de una manera tranquila, centramos nuestra atención en el presente. Permanecemos así unos segundos.

 

Paso 2: El mundo central

Inhalamos hasta llenar los pulmones mientras extendemos los brazos horizontalmente, palmas hacia arriba, a los lados de nuestro cuerpo.

Cantamos la letra “A” hasta vaciar los pulmones mientras imaginamos un plano de luz que sale de nosotros y se extiende hacia el horizonte.

 

Paso 3: El mundo superior

Inhalamos otra vez llenando los pulmones mientras subimos los brazos por encima de la cabeza.

Cantamos la letra “I” hasta vaciar los pulmones mientras imaginamos una columna de luz saliendo de nosotros y ascendiendo. El color de esta columna será brillante y claro. Elige el tono que más te encaje con esa energía ascendente o deja que tu imaginación le asigne uno espontáneamente.

Esta columna entrará en el mundo superior que se encuentra entre nosotros y el sol blanco. Allí viven las ideas puras, las esencias. Algunas de éstas obtienen alimento de nosotros a través de nuestra sumisión a las obligaciones, los códigos, las directrices… Mientras la columna de luz pasa por ese reino imaginamos un humo blanquecino, lechoso, saliendo de nosotros. Son los conceptos que no necesitamos, las ideas imperativas y anquilosadas que nos pesan y controlan sin nuestro consentimiento, y como las cargas que son, hacemos que se queden en el plano del que proceden.

 

Paso 4: El sol blanco

Inhalamos otra vez e imaginamos la columna de luz ascendiendo hasta el sol blanco y uniéndose con él mientras volvemos a cantar la letra “I”. De esta manera nos anclamos a sus energías.

 

Paso 5: El mundo inferior

Inhalamos bajando los brazos hasta que nuestras manos se junten debajo de nuestro ombligo y cantamos la letra “O”. Imaginamos que de nosotros y hacia abajo sale una columna de luz oscura, terrosa. Escoge el color que prefieras para simbolizar esto o, como antes, permite a tu imaginación asignarle un color espontáneamente.

Esta columna entrará en el mundo inferior, donde viven los seres del submundo. Algunos de ellos se alimentan de nuestras emociones descontroladas, especialmente del odio, el miedo, la necesidad, la falta, la tristeza, el dolor, la visceralidad… Imaginamos cómo todas estas cargas salen de nosotros en forma de un humo oscuro y oleoso, quedándose en ese mundo subterráneo y abandonándonos.

 

Paso 6: El sol negro

Volvemos a inhalar y cantar la letra “O”. Imaginamos que el rayo de energía baja hasta el sol negro, el centro de la tierra, donde se enraíza con las poderosas energías de lo telúrico, lo primigenio.

 

Paso 7: El mundo intermedio

Inhalamos y volvemos a extender los brazos horizontalmente con las palmas hacia arriba. Cantamos la letra “A” como al principio mientras imaginamos como las energías de ambos soles nos bañan desde arriba y desde abajo, cruzándose donde estamos y extendiéndose cada una hacia el sol contrario.

 

Paso 8: Integración

Como dice mi profesora de yoga, ahora observamos los cambios. Comparamos el estado en el que nos encontrábamos antes de empezar y el estado al terminar. Ya podemos volver a lo que estábamos, empezar nuestra práctica o darla por cerrada.

 

Referencias:

Imagen de cabecera sacada de la página Arcanism.