Ocultismo en letras, imágenes y sonido

Runa Algiz por Nigel Pennick

En la Rûna Eormensil número 15 (en inglés) del 26 de enero aparece un artículo de Michael Kelly que ilustra con sencillez cómo hacer magia rúnica desde un enfoque psicológico.

Magia rúnica para escépticos

Una de las primeras cosas que podemos discernir estudiando el futhark es que las runas tienen significados concretos y fácilmente comprensibles. Se refieren bien a algo tangible, como reses, el Sol o un tejo, o bien a conceptos, experiencias o emociones fácilmente reconocibles, como la alegría o un año. Los principios profundos que se hallan tras estos significados rúnicos son igualmente sencillos de entender. Todo el mundo sabe de qué hablamos cuando decimos finanzas, necesidad, maternidad o ferocidad.

Así que si me vuelvo un completo escéptico y digo “Aquí hay veinticuatro runas, siendo cada una, una especie de símbolo de los principios que representan. Si pasas un tiempo memorizando estas runas y los matices de sus significados te estarás proporcionando una forma sencilla de catalogar estas facetas de la realidad, que podrás traer completos a la mente simplemente viendo o pensando en la forma o el sonido de la runa.”. Este escéptico encontrará pocos motivos para ver fallo alguno en lo que he dicho. El dedicar tiempo al aprendizaje de las runas nos proporcionará unas potentes guías mnemotécnicas para traer a nuestra mente sus significados. No hay nada magufo o teatrero en todo esto, todo está cimentado en lo que una persona racional puede ver, sentir y experimentar. Hasta aquí, todo bien.

Si este escéptico dedicara abundante estudio a internalizar las runas, sus significados y principios hasta que fueran evocados y reconocidos automáticamente por el subconsciente, entonces no tendría dificultad en estar de acuerdo conmigo cuando digo que hemos instalado un programa cerebral que categoriza y evalúa los fenómenos e impresiones internos y externos. Por ejemplo, si hiciera un viaje en coche pensaría raidho, si mirara al Sol en el cielo, entonces pensaría sowilo, si le diera un regalo a su mujer pensaría gebo, si le diera a un interruptor de la luz pensaría kenaz. Y todas estas asociaciones vendrían naturalmente e instantáneamente, a fuerza meramente de haber aprendido las atribuciones de las runas. No hay anda sobrenatural en todo esto.

¿Pero qué pasaría si quisiéramos enseñar a este escéptico a hacer magia? ¿Sería tal cosa posible? Todo lo que tendría que hacer es indicarle que ahora que las runas están codificadas en su inconsciente podría usarlas para traer a la luz de su consciente todo tipo de inspiraciones e ideas brillantes que de otra forma no se le hubieran ocurrido. Todo lo que el escéptico necesitaría hacer para conseguir esto sería codificar un mensaje adecuado en runas. Estas runas cruzarían entonces la barrera entre el consciente y el subconsciente y le proporcionarían la deseada reacción profunda.

Por ejemplo, digamos que nuestro practicante rúnico anda corto de dinero. Va a tener problemas para pagar el alquiler del mes si no consigue remediar de alguna forma la escasez en su efectivo. Así que coge un trozo de papel o madera y escribe sobre él las siguientes runas:

F N O P F

Fehu enmarca el diseño, enfatizando la necesidad de dinero. Othila ocupa la posición central porque el propósito de los fondos necesarios es la seguridad de su casa: necesita pagar la renta. Othila está flanqueada por un lado por nauthiz, enfatizando que se pide este dinero por necesidad genuina, no por capricho. A su otro lado está perthro, llamando a las oportunidades para cubrir esta necesidad.

El practicante rúnico frota entonces las runas preparadas con una pequeña cantidad de su propia sangre. Esto le implica en el proceso y pone de manifiesto su responsabilidad con las runas que ha escrito. Un gesto de este tipo no se le pasa por alto al subconsciente. El practicante canta entonces los nombres de las runas mientras contempla fijamente el papel o madera, mandando su petición profundamente en el inconsciente a medida que lo hace. Cuando siente que es el momento adecuado reduce el papel o madera a cenizas, eliminando simbólicamente el asunto de su pensamiento consciente y confiando en que el inconsciente proveerá la solución. Lo hará invariablemente. En los próximos dos o tres días puede que recuerde algún objeto olvidado en el desván por el que pueda sacar algo de dinero. O sus sentidos pueden estar simplemente más abiertos a las oportunidades que siempre han estado a su alrededor pero a las que normalmente no presta atención. ¿Quizá alguien necesite camarero? ¿O puede que se dé cuenta de que tiene alguna habilidad por la que otros estén dispuestos a pagar y que no haya tenido en cuenta antes? Todos estamos rodeados por multitud de tales oportunidades a diario, pero insistimos en ignorarlas porque habitualmente no nos interesan y tenemos otras cosas en la mente. Pero su subconsciente se pone ahora a la tarea, alertándole sobre estas cosas a las que normalmente hacemos oídos sordos. Si considera que esta escasez temporal es síntoma de un término a más largo plazo puede que incluso le dé los empujones necesarios para realizar un cambio más sustancial de su circunstancia. Si se hace adecuadamente, la magia funcionará. Y no tiene por qué creer en un solo elemento sobrenatural. Sólo necesita creer en su propia psicología.”